Sobre la primera edición de Sónar México

¡Un hurra para el dance floor!

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texto Daniela Navarrete
fotografía Alberto Rebelo

Solemos ser escépticos con las primeras veces en general. Al no tener una experiencia cercana previa, es difícil encontrar las palabras para convencer a un público ajeno a una nueva propuesta —a pesar de que ésta tiene un precedente global—. Aquellos con gusto musical hambriento por la música emergente del mundo, curiosos, algunos otros que han visitado ediciones de otro lugar, y muchos más dispuestos a explorar no sólo un festival, sino una zona poco explotada por eventos como éste en la Ciudad de México, le dieron la oportunidad a este proyecto que llega a nuestro país y se dieron cita en el Parque Bicentenario en la primera edición de Sónar México

A pesar de que podría parecer un festival de música electrónica, la verdadera apuesta se enfoca en la innovación, siendo un acontecimiento cultural pionero que experimenta y busca reunir las más nuevas corrientes de arte musical, desde rap hasta house. El escenario Dôme nos presentó con sonidos nuevos, o proyectos que van en desarrollo, algunos otros con trayectoria en la vida nocturna de ésta y otras ciudades, como Timbalerx de Los Ángeles, o LAO de la Ciudad de México. Otro de los proyectos nacionales que es imposible no mencionar es Noa Sainz, que con su éxito demuestra que la música en México sigue apostando firmemente por el R&B. La princesa del techno, Sita Abellan, también estuvo en este escenario, y con un estilo que propone mucho, tanto musical como estéticamente, hace obvio el por qué es un foco para los interesados en la moda y cultura new raver

El escenario SonarLab se mantuvo generalmente enfocado a la música electrónica, incluidos los sonidos Lo-Fi House del británico Dj Seinfeld, aunque el guatemalteco Jesse Baez quien ha tenido especial atención del público mexicano a lo largo de su carrera, brindó la dosis necesaria de ritmos urbanos. SonarClub, el ecléctico escenario principal, dio una variedad extensa de propuestas en vivo. Durante Badbadnotgood, el público se mantuvo en silencio mientras apreciaba la improvisación de jazz en uno de los actos más esperados, Charlotte De Witte tuvo un momento vocalizando junto al cuarteto, apenas una muestra de la fuerza que más adelante proyectaría durante su propia presentación. Preparándonos para lo que se aproximaba, Bonobo hizo bailar a todos con ritmos etéreos y suaves, con tintes de  jazz, electrónica y música tradicional india. En Skepta se llenó el ambiente con ruido y saltos, no apto para los que se molestan con el más mínimo empujón, pero energizando el ambiente de una manera única. 

Sónar México 2019

Sónar México 2019

Sónar México 2019

Sonar México 2019

El momento con más tensión de la noche sucedió cuando el escenario de Richie Hawtin se apagó por casi diez minutos por fallas técnicas. Sin saber si el acto iba a continuar o no, el público se mantuvo quieto mostrando apoyo durante la incertidumbre, hasta que las bocinas se encendieron y el suspiro de alivio re-inauguró la emoción del acto, con impresionantes visuales en un show que desafió la distinción entre un dj set y un acto en vivo, con cámaras colocadas alrededor del artista proyectando en las pantallas en tiempo real los gestos intuitivos de Hawtin.  

Sonar México 2019

Sonar México 2019

Sonar México 2019

Las instalaciones artísticas definitivamente explotaron al máximo el espacio. Una de ellas fue Intus, que iluminó uno de los invernaderos del parque creando un cubo gigante de naturaleza y tecnología a la vista de todos aquellos que caminaban de un escenario a otro, y por supuesto, la mejor forma de tomar un descanso es siempre admirando por un momento la pieza de Cocolab

Sónar México

Después de demostrar lo que una primera edición puede hacer, el futuro del título en México promete bastante, y deja con ganas de más a los 10,000 asistentes de esta edición. El próximo año será sin duda alguna el dance floor que no te puedes perder.

sonarmexico.com

 

 


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