Escuchamos el nombre de Azzedine Alaïa y pensamos en la imponente Grace Jones enfundada en un vestido de satén fucsia con un hoodie. Pensamos en piezas meticulosamente calculadas, con formas esculturales y modeladas a la perfección, que siguen las formas naturales del cuerpo. El trabajo del diseñador tunecino (XXX- 2017) es inconfundible.

Un hombre de baja estatura, que vestía siempre un ensamble asiático de algodón color negro; murió a finales del año pasado dejando atrás un legado que merece celebrarse. Para recordarlo, el Design Museum de Londres presenta 60 piezas de archivo que rastrean la trayectoria del escultor y artesano del vestido.
Más que una retrospectiva, “Azzedine Alaïa: The Couturier” es un estudio de una selección de diseños importantes en su carrera, y que él mismo eligió antes de morir a los 77 años (en noviembre del año pasado), al lado de Mark Wilson, curador del Museo Groninger en Holanda, y con quien ya había colaborado en una exposición anterior en la Galería Borghese en Roma.


Ésta no es la primera exposición que se hace acerca de su trabajo. Pero contrario a otra veces, con el propósito de complementar la muestra y enaltecer los diseños, los vestidos de alta costura —que parecen flotar en las galerías del museo— son puestos a lado de fotografías de arquitectura y otras piezas que han sido comisionadas a artistas y diseñadores con quien Alaïa tuvo relación, incluyendo los hermanos Ronan & Erwan Bouroullec, Konstantin Grcic, Marc Newson, Kris Ruhs y Tatiana Trouvé. Además, una serie de imágenes y citas muestran otras facetas de la vida del couturier.

Alaba realizó su primer diseño a los 15 años y a partir de entonces trabajó siempre prestando atención a los valores de la alta costura. Antes escultor que modisto de formación, cortaba sus propios patrones, cosía sus propias telas y elegías sus propios materiales con los que tanto experimentaba hasta darles un nuevo uso. En sus manos, el cuero se volvía tan dócil como la seda. Con sus diseños siempre buscó celebrar la condición de ser mujer y rendir homenaje de todas formas posibles a su figura.
Hasta el 7 de octubre. Design Museum de Londres.
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