La superficie común entre lo humano y lo natural…
texto Sophia Garduño
maquillaje Adrián Glez
pelo Clo Reyna
modelos Zaza @ Queta Rojas
y Marylin Monroy @ In The Park Management
asistente de fotografía Adriana Flores
La fuerza del océano puede ser arrasadora pero radiante: un espejo de agua enorme que refleja cada rayo de sol, un oasis de hipnosis imposible de resistirse a replicar. Su color azul guarda un secreto de profundidad inabarcable, donde el paso del agua deja su trazo sobre la arena, modelando texturas, como si la naturaleza escribiera con sus propias corrientes. El cuerpo entra en ese lenguaje: la sal se adhiere como brillo mineral, la piel absorbe el vaivén y los rostros se vuelven extensiones líquidas del mar. En cada gesto hay algo de coral, de conchas y de espuma.
Cada elemento está ahí para evocar dicha fuerza. Lo mineral y lo humano se funden en una misma superficie viva, un paisaje que respira desde lo más íntimo. Aquí, el mar no sólo es fondo y ecosistema: es piel, es reflejo, es memoria.






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