La visión mexicana en Stockholm Fashion Week…
fotografías cortesía de Steph Orozco
Gran parte de la conversación internacional alrededor de la moda mexicana ha transitado por un mismo territorio: bordados, artesanía y referencias folclóricas, detalles que continúan ocupando un lugar fundamental dentro de nuestra historia. Sin embargo, también comienza a surgir otra generación de diseñadores que decide hablar un lenguaje alterno, uno que no aplica la mexicanidad desde lo contemporáneo. Steph Orozco forma parte de esta nueva ola.

Presentada durante Stockholm Fashion Week 2026, “Refugio”, la colección primavera-verano 2027 de Orozco, confirma una práctica que desde hace varios años ha encontrado en la experimentación su principal herramienta. La colección fue concebida como un ritual de transición, un espacio para reconocer aquello que termina mientras se abre lugar a lo que todavía no existe. El desfile tuvo lugar en Gasverket, un edificio Art Nouveau con más de un siglo de historia, convertido por unos minutos en un espacio donde la ropa levantó arquitectura emocional.
En la colección las camisas dejan de comportarse como camisas, los vestidos crecieron hasta modificar la escala del cuerpo, los pliegues expanden el volumen y las capas de tela producen una sensación de abrigo que va más allá de lo funcional. Cada pieza parece encontrarse en medio de una transformación, como si hubiera decidido mutar después de aquello que entendemos como una prenda convencional.

Las texturas juegan un papel fundamental: camisas superpuestas, telas empalmadas sobre una misma superficie, volúmenes que alteran la caída del textil y patrones que conviven en armonía sin intentar unificarse producen piezas donde la construcción resulta tan importante como la silueta final. En ocasiones, observarlas fuera del cuerpo hace pensar más en estructuras escultóricas que en objetos destinados para vestir.

Ahí brilla una de las mayores virtudes del trabajo de Steph: su ropa no busca ilustrar una idea de mexicanidad, construye una sensibilidad que inevitablemente nace de ella. Hay algo del norte del país, de la experimentación con la materia y del gusto por aquello que escapa de las categorías establecidas. Su identidad aparece desde la experiencia, nunca desde el símbolo.
Entra aquí para leer nuestra entrevista con Steph Orozco “La flor que nos nutre”, parte de nuestra Ed. 61, La Belleza.
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