
Campobaja nació de un stand de mariscos que se llamaba Pulpo Paul. Se ponían en Comilona y bazares o ferias de gastronomía. El concepto evolucionó cuando se sumaron nuevos socios, quienes tienen una pescadería en Ensenada y una distribuidora que le surte a varios restaurantes en la ciudad. Se instalaron en un local de la calle de Colima, donde alguna vez fue la tienda de Sicario, y junto con Estudio Atemporal, crearon este restaurante de pescados y mariscos en el corazón de la Roma.
Todos los días llega producto de Ensenada. De hecho, de ahí nace su nombre: Campo, por los campos pesqueros, y Baja por el estado de Baja California. Lo que llega cada día es lo que se sirve, y por eso las sugerencias que cambian todo el tiempo en el menú, o los platillos que tratan de no intervenir para que sean lo más frescos, como los tiraditos hechos con atún, salmón o lubina.
Ediciones anteriores
Otto Omakase
Como pinceladas minuciosas, cuchillos afilados cortan con exactitud los ingredientes para revelar las obras gastronómicas de Otto. […]
Yo no te pido la Luna: Rubra
EL GUSTO POR LA EXISTENCIA DEL COLOR Y DE LAS COSAS (EN RUBRA Y EN CUALQUIER OTRA […]
Yo no te pido la Luna: Sushi Kyo
EL ÚLTIMO GESTO: ORDEN Y DESPEDIDA EN KYO Sushi Kyo restaurante En Kyo, un plato no […]
Yo no te pido la Luna: Máximo
LA FORMA DE LO EFÍMERO ESTÁ EN MÁXIMO Máximo restaurante En Máximo el emplatado es la […]
Yo no te pido la Luna: Maizajo
MAIZAJO Y LA TEORÍA DE LOS DOS TACOSMaizajo tacos En Maizajo el mundo se juega en […]
Yo no te pido la Luna: Charco
“MIC DROP” EN LECHE DE TIGRE Charco restaurante En el centro del plato, el crudo de […]
Yo no te pido la Luna: Quintonil
EL PAISAJE IMPOSIBLE DE QUINTONIL Quintonil restaurante En Quintonil, los platos parecen pedir metáforas o cartografías […]
Yo no te pido la Luna: Rosetta
A Elena Reygadas, de Rosetta, le gusta que el platillo mande sobre el emplatado. “Nunca hacemos un […]
Yo no te pido la Luna: Ultramarinos Demar
El pescado a la sal de Ultramarinos Demar llega entero, horneado en una costra dorada que parece […]