El Fellini Dibujante

Disfruto la quietud de la noche y espero ansioso que los sueños lleguen....

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texto Miguel Múzquiz
imágenes cortesía de Cineteca Nacional

La inquietud por dibujar de Fellini comenzó desde que era un niño en Rimini, su ciudad natal, donde caricaturizaba a sus compañeros de clase y profesores. Cuando era adolescente, dibujaba retratos de los artistas norteamericanos que paseaban por las calles y los intercambiaba por boletos para ir al cine. Tiempo después, abrió en Roma La tienda del retrato, donde recibía encargos para diseñar los pósters de varias películas de la época.

 

Ya como director, desde su primera película, El jeque blanco, hasta la última, La voz de la luna, Fellini se valía de sus bocetos no para hacer los storyboards, sino para desarrollar sus personajes o ilustrar sus ideas de vestuario, locaciones y escenografía para sus colegas, aunque lo hacía de manera informal, y la mayoría de esos dibujos terminaron en los cestos de basura.

 

En 1960, Fellini atravesaba una etapa de depresión, tenía problemas psicológicos, pero no es que estuviera loco, sino que el director era sumamente sensible, comentó Vittorio Boarini, director de la Fundación Fellini, durante un seminario que impartió en la ciudad de México. Su amigo Vittorio De Sica, director que adquirió fama por la película El ladrón de bicicletas, le recomendó ir a visitar a un psicoanalista jungiano, el profesor Bernard.

Fellini asistía con regularidad a sus sesiones, de dos a tres veces por semana se recostaba en un diván y comenzaba a narrar las imágenes que lo perturbaban por la noche. El médico quedó fascinado y le pidió al italiano que escribiera todo lo que veía durante sus veladas oníricas. Así que Fellini empezó a dibujar y dibujar. Prefería los plumones, y durante las décadas de los 60 hasta los 80 hizo más de 900 dibujos que compiló en una serie de tres libros. Desafortunadamente, uno de ellos se perdió y hasta el día de hoy no se sabe su paradero, porque el regista siempre dio diferentes versiones al respecto. Soy un gran mentiroso, decía. Lo que sí se sabe es que guardaba con recelo sus ilustraciones porque los sueños son algo íntimo que no le contamos a cualquier persona. Incluso su esposa, la actriz italiana Giulietta Masina, quien ganara en el Festival de Cannes de 1957 el máximo reconocimiento actoral francés por Las noches de Cabiria, dirigida por Fellini, descubrió la existencia de estas imágenes hasta que murió su marido.

Los Diarios nocturnos son un importante documento para entender no sólo sus obras, sino su vida. Muestra de ello es el hecho de que en el año 2003, el Museo Guggenheim de Nueva York hizo un homenaje al director a 10 años de su muerte, con una proyección de todas sus películas, cortometrajes, mediometrajes y comerciales, además de exponer una cuidadosa muestra de los dibujos de Fellini, donde el parámetro de selección fue el valor estético, más allá de la relación con sus obras. Disfruto la quietud de la noche y espero ansioso que mis sueños lleguen. Es como estar sentado en una sala de cine esperando que comience la película, le comentó el realizador a su amigo y biógrafo, Charlotte Chandler, en Yo Fellini.

 

El libro de los sueños fue publicado en 2006, después de que la Fundación Fellini lograra reunir los 250 000 que exigían los herederos del cineasta para rescatar los dibujos de la bóveda de un banco romano. Entonces se editó una versión que incluye más de 400 ilustraciones del artista. Aunque en la actualidad se dice que existen más de 900 dibujos, la mitad están resguardados por Vittorio Boarini, en Italia, pero otra gran parte se conserva en la Fondation Fellini pour le cinéma en Suiza, y no es que ésta sea una sucursal de la italiana, sino que su fundador, Gérald Morin, era ayudante de Fellini y recogía de la basura los dibujos que el director desechaba, nos cuenta Boarini.

Fellini Dibujos

En 1985, Fellini realizó un viaje a México con miras a filmar Viaje a Tulum, siguiendo la pista de Carlos Castaneda, autor de Las enseñanzas de Don Juan, pero la película nunca se realizó por razones que hoy en día son imprecisas. Sin embargo, la historia sí cobró vida bajo la forma de un cómic ilustrado por el artista italiano Milo Manara, en 1990.

 

Además, el interés por los dibujos de Fellini fue retomado por Tonino Guerra, guionista de Antonioni, Tarkovski, Angelopoulos, además de Fellini, quien tuvo la idea de hacer una película animada con base en los dibujos del Libro de los sueños, y en 1996, bajo la dirección de Andrey Khrzhanovsky, llevó a la vida El gran viaje, un cortometraje que se puede encontrar en el sitio YouTube, y que narra la odisea de un centenar de personajes fellinescos hacia la isla de la felicidad.

 

La primera película que filmó Fellini con Marcello Mastroianni fue La Dolce Vita. El director citó al actor en su casa de playa y le platicó animadamente acerca del proyecto, logrando conmover y emocionar a Marcello, que inmediatamente le pidió una copia del guión para comenzar a estudiarlo. Sin embargo, Fellini no tenía guión, no tenía idea del guión, así que le dijo a Marcelo que esperara unos instantes; se levantó, y al regresar, le entregó un dibujo. Ése es el guión. Marcelo, quien era un buen entendedor, no comentó nada al respecto; asintió y agradeció el obsequio.

 

Este artículo fue publicado en nuestra edición impresa No. 12 Octubre – Noviembre 2010


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