J + J

Inquebrantables...

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texto Danaé Salazar
fotografía y dirección Emilija Milu
estilismo Ivan Ramirez
maquillaje y pelo Maria Fernanda Garnica
asistente de fotografía Juan José Ortiz Arenas



Recibimos esta historia hace unas semanas. Hermosas imágenes y los protagonistas tan presentes, tan singulares, entrañables. ¿De dónde surge esta pareja? ¿Quiénes son? La búsqueda y los resultados dispares: son de Colombia, pareja, actriz y director, apasionados del cine, de la escritura, del futbol. Profundizamos en ellos y llegó una hermosa sorpresa. A continuación, Juana del Río y Jacques Toulemonde.

Danaé Salazar (DS): La carrera de ambos va y viene entre el cine (actuación y dirección respectivamente) y la escritura… ¿Qué les da el cine? ¿Qué les deja la escritura?

 

Juana y Jacques (J+J): Nunca somos más felices que en un set de rodaje. Nacimos para eso. Para actuar y para dirigir. Hay algo muy poderoso en un rodaje. Las prioridades se ponen en orden y el tiempo se vuelve más importante que el dinero. Una cantidad desmesurada de medios se ponen en marcha al servicio de una idea, de contar una historia, y la vida cobra sentido en ese momento. Pocas cosas son más excitantes que eso y vivimos para eso. Algunas veces pensamos que la vida es un paréntesis entre dos rodajes.

 

La base de un rodaje es un guion. Escribir es pensar en un rodaje y planearlo, así no lo vayamos a actuar o a dirigir. Es la mejor solución de reemplazo. Pero es también un aprendizaje. Tanto la actuación como la dirección mueven las mismas fibras que la escritura y tienen, con herramientas distintas, el mismo objetivo: contar una historia y sentar una posición sobre el mundo. Somos mejores actrices y directores porque sabemos escribir, porque aprendemos a ver un rodaje más allá de un personaje o de una posición de cámara, como una estructura destinada a decir algo, a señalar una contradicción o un problema y, ojalá, a dar elementos de solución.

 

Además, algunas veces es divertido soñar y escribir cosas complejas y ver cómo lo solucionan otras personas… Sin embargo, lo que más disfrutamos es participar desde el comienzo en el proceso, escribiendo guiones para después actuar y dirigir.

DS: Leía por ahí, Jacques, que para ti Kant describe pero Kubrick te hace sentir. ¿Piensas que la escritura no da cabida a las emociones?

 

J+J: Creo que la diferencia es entre la escritura filosófica y la escritura literaria. Claro que la escritura suscita emociones. Debe hacerlo. Y más la escritura cinematográfica. Si un guion no te conmueve, la película no lo hará. Y es la emoción la que mantiene al espectador al borde de su silla viendo la obra cinematográfica. Creo que la potencia del cine es justamente que sostiene un discurso a través de la emoción, y por eso, atrae a un público mayor.

 

El discurso filosófico, en cambio, puede ser mucho más agudo, complejo y profundo. Pero, en general, se mantiene al margen de la emoción y, por ende, es más árido. Eso no lo hace de ninguna manera menos válido o necesario.

 

DS: En pleno revuelo por la temporada mundialista, llega “Goles en Contra… ¿Cuál es la historia detrás de su participación como guionistas en esta serie?

 

J+J: Andrés Calderón y Adriana Aparicio, de Dynamo, nos contactaron a mediados de 2021 para desarrollar esta historia de la cual ya existía un concepto encontrado por Pablo González y Camilo Prince: la tragedia del futbolista Andrés Escobar y la selección del ‘94, que empezó seis años antes, con el título del Nacional en el ‘88. Nosotros nos encargamos de continuar y profundizar la investigación, y de escribir los capítulos. Vimos la oportunidad de contar una historia importante que describe las dolencias, dificultades y contradicciones todavía no resueltas de este país. La historia de un sueño que nunca se cumplió. De unos jóvenes que erigieron a su pesar a una condición de héroes y en quienes depositaron injustamente la responsabilidad de los sueños de una sociedad carcomida por el narcotráfico.

 

Nos sentamos durante casi un año a escribir cada escena desde el primer capítulo hasta el último. Después entró el equipo de Carlos Moreno. Fue un placer entregarles los guiones para que los adaptaran e integraran su visión para la serie que dirigió.

DS: ¿Cuál es su relación con el fútbol? ¿Son aficionados?

 

J+J: Jacques era bastante aficionado y recordaba con algo de nostalgia la época dorada de esa selección del ‘90 y ‘94. Juana, por su parte, no lo era. Eso generaba un equilibrio en la escritura de la serie para que no se volviera una oda al fútbol destinada justamente a los aficionados. Pero era imposible no emocionarse al volver a ver los partidos de la serie: los penaltis de la Copa Libertadores, el desastre frente a Camerún o el 5 a 0 contra Argentina. No sólo por el espectáculo futbolístico sino porque sentíamos que conocíamos a los jugadores y lo que esos partidos significaban. Al final del proceso, Juana desarrolló un cariño profundo por esa selección particular y sus jugadores. Ahora, nos peleamos cada semana a ver quién se pone de piyama la camiseta que tenemos de la primera página del periódico del día siguiente al 5 a 0.

 

DS: ¿Creen en la parte social y cultural del deporte del balompié?

 

J+J: Hasta cierto punto. El fútbol le brinda oportunidades a muchos jóvenes y sirve de herramienta en los barrios para crear comunidad. Pero el fútbol ha servido muchas veces de cortina de humo para esconder problemáticas sociales y políticas profundas. Colombia es un país con poca identidad y consciencia histórica que, hasta hace poco, se definía por la guerra y por el fútbol. Habría que ponerlo en su justo lugar: un juego muy emocionante y divertido, pero que no puede volver a ser usado como lo fue en la época de la serie, como símbolo de un país, tratando de esconder la violencia absurda en el que estaba sumido.

 

DS: ¿Qué opinión tienen de esta Copa del Mundo tan particular, por llevarse a cabo en Qatar?

 

J+J: Es muy difícil seguir un evento deportivo cuyo objetivo es entretener, que dejó entre 6,500 y 15,000 muertos en la construcción de su infraestructura y estadios. Un evento donde sus organizadores le impiden a las selecciones ponerse brazaletes de One Love. Ver esos partidos significa para nosotros condonar esas dinámicas. Nuestra diversión no lo vale. Así que decidimos no verlo.

 

DS: Y ahora los vemos en esta hermosa historia fotográfica… ¿qué historia quieren contar con las imágenes de Emilija?

 

J+J: Esta historia fue creada por la magnífica fotógrafa Emilija Milu. Ella nos puso en escena y creó estas imágenes donde pensamos que logró contar más de lo que muestra la superficie de los cuerpos y de las miradas. Para nosotros fue una manera de cerrar un ciclo. Después de unos años, más allá del éxito profesional, muy difíciles emocionalmente, con el Covid, el confinamiento, la post-pandemia y la ansiedad que generaron, fue para nosotros la ocasión de mostrar que nos tenemos el uno al otro, que aquí seguimos y que, por encima de las dificultades, somos inquebrantables.

 


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