La fórmula de Alba

Un repaso por carrera de Bad Gyal en el marco del lanzamiento de Más Cara…

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texto Zunshu
fotografía cortesía de Bad Gyal

En 2019 vi por primera vez a Bad Gyal en vivo. Eran alrededor de las 17:00 hrs. en un festival en las afueras de la ciudad. Algo en su presencia dominaba el espacio con una seguridad indiscutible. Quedé fascinado.

 

Dentro del imaginario que suele rodear a la música urbana —donde existe una fuerte percepción de superficialidad y fórmulas repetidas—, su manera de presentarse se sentía distinta. Había honestidad en su performance. Su música, entonces, me comunicaba algo muy claro: libertad e individualidad. Estaba frente a una artista que entendía perfectamente quién quería ser.

Ese momento ocurrió antes de que su nombre se volviera ampliamente reconocible para audiencias globales. Desde entonces he seguido su carrera con atención. Nacida en Barcelona, Alba Farelo surgió dentro de la escena urbana española como un proyecto ligado al underground digital. Sus primeros temas cobraron popularidad a través de SoundCloud y YouTube, donde poco a poco comenzó a desarrollar un universo sonoro que no era exactamente reguetón, sino algo cercano: una reinterpretación del dancehall.

 

Creado en Jamaica a finales de los años setenta como una evolución más rítmica y electrónica del reggae, el dancehall se caracteriza por beats minimalistas, bases digitales y una fuerte presencia vocal. Con el paso de las décadas, el género viajó por el Caribe y América Latina, contribuyendo al nacimiento del reguetón. Bad Gyal encontró ahí una forma de dialogar con esa tradición desde Europa, referenciando la música que ella consumía y reinterpretándola con un acercamiento contemporáneo.

 

Uno de los primeros momentos decisivos de su carrera llegó con ‘Fiebre’ (2016), tema que con el tiempo se convirtió en uno de los himnos tempranos de su discografía. La canción retrata un romance joven atravesado por deseo físico y tensión emocional, encapsulando una estética que pronto sería insignia: sensual, directa y segura.

A partir de ahí, su trayectoria no ha dejado de avanzar. Durante más de una década ha construido una carrera con constancia: lanzando EPs, su primer álbum, sencillos y videos musicales que han expandido su imaginario visual. Lo que comenzó en la calle, pequeños venues y fiestas nocturnas, creció lentamente hasta convertirse en una presencia de peso que sostiene giras y festivales internacionales.

 

Parte de esa singularidad reside también en su estética. Su universo dialoga con el estilo maximalista de Dolce & Gabbana y Versace de los años dos mil, con ecos de TLC, Destiny’s Child y la irreverencia de la cultura de internet. Todo se mezcla en una identidad que es tanto sonora como visual.

 

En su música hay rudeza, pero no rudeza fabricada: es la expresión de una artista que habita su propio personaje con convicción, una mujer que proyecta autonomía. Su trayectoria no tuvo un ascenso repentino, se construyó a base de trabajo constante, con crecimiento progresivo: canción tras canción, show tras show, solidificando su presencia global.

En el marco del lanzamiento de su segundo álbum, Más Cara, nos conectamos a una llamada para conversar: Alba desde Miami, yo desde la CDMX. 

 

Bad Gyal: Encantada, Zun. Estoy medio comiendo, en bata, me hice un moño en el pelo. Así estoy, aprovechando para relajarme unos minutos. Perdona que tenga la cámara apagada, estoy un poco con las pintas, como decimos en España.

 

Zunshu: Aprovecha ese tiempo para ti. Es un gran honor poder platicar contigo, Alba. Desde que te vi en vivo por primera vez hace seis años, supe que estabas en proceso de algo enorme. Recuerdo muy bien que llevabas unas botas de flecos iridiscentes y el pelo hasta la cintura. Tenías toda la pinta de superestrella. Desde entonces, he procurado verte cada vez que vienes a México.

 

BG: Oye, me vas a hacer llorar.

 

 Z: Lo digo con admiración y cariño. Tengo una playlist que se llama “Bad Gyal todas”. Realmente te escucho todos los días —digo entre risas—.

 

 BG: Muchísimas gracias. Qué emoción, qué lindas palabras para empezar una entrevista.

 

Z: Gracias a ti. Retomando mi introducción: ahora, con el lanzamiento de Más Cara, como el propio título sugiere, pareciera que tu universo se amplifica todavía más. ¿Qué representa este álbum en este momento de tu vida?

 

BG: Me siento súper afortunada de presentar este material. Es el resultado de mi evolución a lo largo de diez años. Me siento con más recursos que nunca, trabajando con personas que me inspiran, acompañada de un equipo de productores increíbles, disfrutando mucho el proceso de crear. Ha habido una energía mágica en el estudio, colaboré con artistas que admiro muchísimo.

Lo veo como el cierre a un ciclo que inicié hace una década. Yo misma me sorprendo de hasta dónde ha llegado todo esto y cómo ha cambiado. Me sorprende observar cómo hacía música en mis inicios y contrastarlo con todos los recursos que tengo ahora, toda la gente que está conmigo en este camino y que se ha subido a mi barco. Ha sido impresionante.

Z: También percibo ese crecimiento. Algo que destaco de tu carrera es que siempre has sido una trendsetter en tu propio nicho. Nunca replicaste las cosas que estaban de moda, sino que te inspiras en lo que realmente resuena contigo. Esa autenticidad terminó marcando una pauta para que muchos otros artistas la siguieran. Mirando hacia atrás, ¿cómo entiendes hoy ese proceso de construir algo propio, incluso cuando no era tendencia en su momento?

 

BG: Eso siempre ha sido parte de mi personalidad como artista. No puedo evitar plasmar mi identidad en todo lo que hago. Me gusta estar muy inmersa en todas las partes de mi trabajo. Ser artista hoy en día se trata de muchísimas cosas, no sólo de saber cantar, escribir canciones o dar un buen show. Cada vez se nos exige ser más completos en múltiples facetas y no puedo evitar querer ser lo mejor.

 

Viene de una pasión que tengo desde pequeñita por el arte y la música. Siempre había tenido una gran inquietud por la moda, el baile y la fotografía. Entonces no puedo evitar dejar un pedacito de mí en cada proceso en el que me envuelvo. Quizás es eso lo que hace que mi identidad sea tan clara, tan marcada y diferenciada de los demás.

 

Nunca he sido una persona de mirar a los lados. Siempre fui la niña de la clase que arriesgaba con la ropa. Mis compañeros a veces hacían bromas o decían: “¿Pero qué haces con estos calcetines hasta la rodilla?” o “¿Por qué te has puesto esa camiseta así?”. Obviamente, cuando me hacían estos comentarios me quedaba un poco cortada, pero nunca le tuve miedo a seguir explorando, probando y a ser yo misma, aunque fuera diferente a las demás.

 

Z: Durante mucho tiempo, tu sonido estuvo muy definido y lo dominas perfectamente. Sin embargo, en Más Cara se perciben nuevos matices: destaco las influencias pop de los 2000, de las que ya había habido guiños en tu trabajo previo. También incursiones en otros géneros e incluso nuevas formas narrativas en tu manera de comunicar. ¿Qué te llevó a salir de esta zona que ya tenías dominada y explorar nuevas direcciones?

 

BG: La inquietud que tengo como ser humano. Soy una persona muy curiosa, me gustan los nuevos retos. Siento que la música es tan rica en posibilidades y soy una persona tan freaky de escuchar nuevas cosas, que siempre siento que tengo infinitas posibilidades que probar. 

 

El mundo es tan basto en el arte y en todo lo bonito, que siempre hay algo nuevo que intentar. Siempre hay algo que no sabía, algo nuevo que te puede enamorar y eso ha tenido mucho que ver en que este álbum sea ecléctico. Sigue teniendo mi identidad, pero estoy de acuerdo contigo en que muestro facetas y perspectivas nuevas. Retrata a una Bad Gyal desde lugares que quizás no habíamos visto hasta ahora, pero que sigue siendo muy Bad Gyal, fiel a mi identidad.

 

Z: Hay mucho valor en atreverte a salir de tu zona. Cuando mencionas el tema de la moda, me resuena mucho porque ese factor siempre ha sido un lenguaje muy importante para ti. A diferencia de otros artistas que tienen que recurrir a alguien más para que les creen la imagen, tú siempre has estado orientada hacia la moda de manera natural y con un criterio muy propio. ¿Cómo has construido ese estilo personal a lo largo de los años?

 

BG: A través del aprendizaje y de las experiencias que me ha regalado la vida, mis viajes, personas que he conocido y me han inspirado. También las redes sociales me abrieron un prisma de posibilidades. Luego empezar a trabajar con estilistas, adquirir mucho conocimiento, no sólo en el campo de la moda, en todos los rubros del arte.

 

En cualquier lugar puedes encontrar inspiración: desde escribir una letra hasta elegir un look o probar un peinado nuevo. Igual que con la música, la moda y el lenguaje visual tienen infinitas posibilidades y, como te comento, desde muy pequeñita esas han sido mis inquietudes. Para mí, es un placer que ser una artista musical me permita combinar todas esas disciplinas y explorar esos mundos.

Z: ¿Quiénes son algunos de estos referentes de esta multidisciplinaridad que te gusta consumir?

 

BG: Mi primer gran referente, desde mi infancia, es Rihanna. Ella es un ícono mundial para todos. Los códigos de la vestimenta de nuestra generación están directamente influenciados por los looks que ella ha llevado a lo largo de su carrera. Tomo muchas referencias de pasarelas que he visto en París. Recuerdo en particular una de Balmain, de Olivier Rousteing, a la que fui el año pasado y que se me quedó muy presente, o mis primeros desfiles de Courrèges.

 

Pienso en mi primera gira asiática, cuando fui por primera vez a Tokio y pude ver un montón de tiendas vintage —yo de por sí ya era muy fanática de comprar vintage. Lo que encuentras en Japón es impresionante, en ese entonces no tenía dinero y no pude comprar nada, solo miré y observé. Me llené de inspiración.

 

Me vienen a la mente las referentes de cuando era pequeña: Destiny’s Child, Beyoncé, las actrices de las películas, Angelina Jolie en Lara Croft. Tengo referentes muy diversos, incluso personas que veo por la calle. En Barcelona siempre estoy parando a abuelitas y dándoles cumplidos: “Me encanta tu abrigo, me encanta tu peinado, me encantan tus joyas”. Siento que la inspiración está en tantos lugares que la cojo un poco de todos lados, de lo que me regala la vida.

 

Z: Hablando de referentes, al inicio de tu carrera te sumergiste en géneros como el dancehall con una aproximación muy respetuosa a ese legado que residía geográficamente lejos de tu lugar de origen. Con el tiempo consolidaste una propuesta propia y ahora colaboras con los artistas que alguna vez fueron tus referentes. ¿Cómo se siente llegar a este punto donde, de alguna manera, estos pioneros te pasan a ti la antorcha del género?

 

BG: Es un sueño. Además, la forma de colaborar con ellos ha sido tan personal y tan cercana. Con Chencho Corleone estuvimos trabajando mano a mano. Escribimos la canción entre los dos, adaptamos el coro y nos dábamos retroalimentación. La Alba de 13, 14 o 15 años estaría flipando de que esta situación se ha dado y ha sido real. Son sueños cumplidos. Me cuesta asimilar el respeto que percibo de las leyendas del género o de mis mismos compañeros que lo están rompiendo ahora mismo, como Anitta, Nicki Nicole, Mike Towers. A veces tengo que darme un golpecito en la cabeza, en plan: “Despierta, es un sueño”.

 

Hace poco le entregué un premio a Daddy Yankee. Soy muy amiga de su hijo, también de su pareja, que es de mis mejores amigas aquí en Miami. Apenas el año pasado conocí a Yankee y, cuando le entregué el premio, él me respondió con palabras de admiración y apoyo. Que él te diga que eres una dura, que sigas para adelante, que vas a romper, que te vas a comer el mundo, es surrealista. Este tipo de cosas son grandes regalos que me llevo hasta que sea viejita y me aguante en bastón.

 

Z: Momentos 360. Me conmueve mucho escucharte. ¿Cuánto tiempo te llevó desarrollar este álbum? ¿Retomaste demos del pasado como has hecho antes? Me encantan tus demos, por cierto.

 

BG: Como un año y medio. Para este álbum no retomé demos, me adentré al proceso de crear de cero al full. Fue un proceso consciente y con muchos colaboradores involucrados, aunque también hay un par de canciones que trabajé sola, de la mano del productor. Una de ellas es de mis favoritas del álbum, se llama ‘Te Daré’. Me encanta esa canción. Veo que conoces mi música y que me conoces muy bien, puedo decirte que para mí es una prima hermana de ‘Sin Carné’. 

 

Z: ¿Ya te estás preparando para el en vivo? ¿Tienes en mente la planeación que viene con la gira?

 

BG: Sí, de hecho vengo de ensayar en España. Llevamos dos semanas de ensayos artísticos, de lunes a domingo, con muchos bailarines, una propuesta nueva, un movimiento corporal que creo que nunca se me había visto. Estoy preparando nuevos lenguajes coreográficos. Me lo estoy pasando súper bien, estoy disfrutando. Es algo nuevo y fuera de mi zona de confort. El escenario lo trabajaron un grupo de diseñadores de pasarelas de París, a las que he podido asistir un montón de veces y me encanta lo que hacen. Estoy trabajando con los mejores equipos, con los mejores recursos, y este tour representa mucho la esencia de Más Cara. Va a estar brutal y a los fans les va a gustar mucho.

 

Z: No puedo esperar a verte en vivo otra vez. Ya nos veremos cuando vengas.

 

BG: Prendo la cámara sólo porque te quiero saludar. Perdona que estoy así, en moño y en bata, pero quería saludarte de frente. Me ha encantado la entrevista.

 

Z: Gracias, Alba. Qué lindo poder vernos cara a cara.

El nuevo álbum de Bad Gyal, Más Cara, ya está disponible en todas las plataformas de streaming. Escúchalo aquí.

 


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