El ser humano, su libertad y su individualidad. Esa fue la idea central de la primera colección que Miuccia Prada presenta de la mano de Raf Simons. Al interés humano se le suman la urgencia y el deseo de tener un contacto íntimo y personal, de intercambio, de sentirse otra vez parte del resto.
En ese sentido, la entrega otoño-invierno 2021/2022 de Prada materializa esas ansias por el contacto físico, por sentir y tocar, con una serie de prendas de diversas texturas que estimulan los sentidos a través del tacto. Jacquars tejidos y cuero que se combinan con re-nylon —el exclusivo textil de la casa—, lanas y bouclé tweeds.
Este primer ejercicio en el que Miuccia y Raf colaboran como directores creativos es, además, una suerte de binomios. Por un lado, las estructuras se minimalizan y simplifican, convirtiéndose en esa segunda piel del hombre, y por otra parte, las prendas de outerwear —en las que se estampa el sello Simons— funcionan como protectoras, prendas que resguardan esa segunda piel.
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