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Emiliano Zurita entre el legado y la reinvención...

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fotografía Karla Lisker
texto Carolina Chávez
estilismo Sophia Garduño
grooming Jessica Díaz
asistente de fotografía Javier Pérez
asistentes de estilismo Michelle Mandoki y Zunshu
locación Casa Tenue

toda la ropa Ferragamo Primavera-Verano 2025

“Todo autor se convierte, en menor o mayor medida, en arquitecto, porque tiene que escribir sobre lugares donde interactúan, habitan o transitan sus personajes, los que sirven de marco especial a sus historias”.

—Juan Calatrava Escobar

 

Se conoce a sí mismo, se construye, aprende y se conecta a través de lo que ama. Emiliano Zurita emerge como una de las nuevas voces que llegan a replantear los esquemas, a refrescar la narrativa de historias que merecen ser contadas y a reclamar su lugar en el mundo con seguridad, determinación y talento. Heredero por antonomasia de una familia de actores que han marcado con su genio las pantallas, Emiliano ha logrado crear su nombre y audiencia con base en su trabajo. Con 32 años, codirige Addiction House, su propia compañía productora, tiene más de cinco películas, incluyendo el cortometraje El muro (2018) y, por supuesto, El baile de los 41 (2020), además de series como La cabeza de Joaquín Murrieta (2023) y Zorro (2024). Este año lo veremos protagonizar la serie Nadie nos vio partir, basada en la novela homónima de la escritora mexicana Tamara Trottner.

 

Entre luces, sombras y texturas conversamos con Emiliano acerca del presente, pero también sobre su infancia (que, a propósito, transcurrió en el bosque del Ajusco), los retos, descubrimientos y lo cotidiano.

Carolina Chávez (CC): ¿A qué jugabas de pequeño?

 

Emiliano Zurita (EZ): Me gustaba jugar con muñecos, hacer historias. Jugué con muñecos hasta los 15 o 16 años, #funfact, me acuerdo de que después de mi primer beso, llegué a mi casa y también jugué con ellos, y como que en ese momento agarré la onda de que ya no era la etapa que me tocaba; ahora, en vez de muñecos, prefería leer, jugar videojuegos, dibujar. Me gustaba crear mundos para mí solo y disfrutar de ellos.

 

CC: ¿Cuál fue uno de los mayores hallazgos de tu infancia?

 

EZ: Que al mantenerme lejos —en el bosque— aprendí a estar solo. Aunque estaba mi hermano (que es siete años mayor que yo), hasta el día de hoy es algo extraño, porque, aunque soy muy sociable y me gusta salir con mis amigos, estoy muy a gusto conmigo.

 

CC: En el trabajo que estás realizando tienes múltiples facetas —como actor, escritor, productor—. Dentro de todas ellas, incluso las que no he mencionado, ¿qué es lo más complicado, lo que más te reta?

 

EZ: Varía, pero algo en común es todo lo que tiene que ver con esta industria, con crear proyectos y personajes, buscar la manera de ser muy honesto en lo que quieres contar y hacer. Es muy loco, porque como cualquier arte, es también un negocio, y lo complicado es que te topas con que también tienes que vivir de esto y aprender a no hacer concesiones.

CC: En tu caso, iniciaste en la arquitectura para convertirte en el autor de tu propia historia, en la que te valdrías de referencias de tiempo y espacio, pero sobre todo de la intuición y franqueza para entregarse al riesgo de ser tú mismo.

 

EZ: Algo muy importante para mí —después de estudiar Arquitectura en Nueva York por cinco años y decidir emprender en este medio— fue asegurarme de cuál es mi pasión. La arquitectura no lo era. Emprender y vivir de tu pasión es fundamental y complicado; hay que cuidar que cada día que trabajes seas feliz y que no se sienta como un trabajo insoportable. Eso no significa que todos los días van a ser fáciles o vas a disfrutar al cien. Los proyectos más ambiciosos y bonitos son los más difíciles de crear; lo mismo pasa con los personajes. Creo que eso es lo complicado: poder discernir las cosas que en verdad quieres hacer y luchar por ello.

 

CC: Hablando de lo cotidiano, de tus actividades diarias, ¿qué es lo que consideras que te genera más estímulos creativos?

 

EZ: Un poco lo obvio: ver series, películas y leer, eso es vital, todas las referencias que puedas tener como actor, como creador, lo que sea, son sumamente importantes. Últimamente he intentado con más variedad de películas, series… por encima de si me entretienen o no. El hecho de que algo te entretenga es sólo una faceta; vas a encontrar eso en casi todas las películas que te recomiendan como en los clásicos, donde hay cosas muy valiosas, aunque sea un momentito —una canción, una edición—. Todo cuenta para crear referencias. Eso te despierta ideas creativas que no tendrías de otra manera. Lo mismo pasa con los libros: en la manera en que se cuenta una historia, cómo se editarían escenas, cómo se mezclan, cómo convergen, eso puede darte pautas para un personaje. Leer para pensar cómo sería en audiovisual; a veces es imposible traducir, pero el hecho de pensarlo es increíble.

CC: Dar vida al personaje de Evaristo Rivas, en “El baile de los 41”, no podía ofrecerle menos que una nominación al Ariel (2021) y el reconocimiento público al talento y profesionalismo para interpretar a un personaje homosexual que involucra escenas explícitas y poéticas en un país en el que sobreviven el machismo y la homofobia. “El baile de los 41”, dirigida por David Pablos, enmarcada en el Porfiriato y con un rigor histórico, revive uno de los episodios más atroces de represión a la comunidad homosexual en México. La censura, el secretismo, la clase política y la doble moral se proyectan como un duro cuestionamiento al presente. Para ti, hoy, ¿qué es la masculinidad?

 

EZ: Ha habido evolución en ello. Creo que antes era “mientras más masculino, más hombre; más femenino, más mujer”. Hoy en día, lo que considero importante en una masculinidad es que implique seguridad, lo que a ti como hombre te haga sentir bien. Ya se acabó esta era en la que para mostrar mi masculinidad me tengo que vestir, actuar o sentir de cierto modo. Por eso se me hace chistoso el término de “masculinidad frágil”, porque evidencia una paradoja: mientras más hombre, entre comillas, se quiera proyectar, menos los percibe así la sociedad.

 

Lo más importante es proyectar seguridad y, para eso, hay que entender lo que te gusta a ti. Es parte de un proceso de honestidad hacia lo que te mueve y lo que no. También hay que salir de la burbuja para darte cuenta de que hay hombres que necesitan cierto valor si están en lugares que los buscan oprimir, o que te quieren obligar a regresar a estigmas.

Glosario de palabras según los ojos de Emiliano:

 

Imaginación: Habilidad casi mágica del ser humano de tomar nuestra realidad y usarla como base para crear una nueva.

 

Cuerpo: Instrumento que nos permite expresarnos. Sensibilidad: Habilidad de percibir y conectar.

 

Intuición: Especie de instinto que creamos a partir de lo que vamos recolectando a través de nuestras vidas.

 

El apellido Zurita no apabulla a Emiliano; todo lo contrario, le sirve como una base sólida de la que partió para demostrar sus alcances y la potencia que puede dar la espontaneidad y honestidad a la hora de elegir el sitio hacia donde apunta nuestra brújula interior —a veces impopular, a veces confusa.

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