Cartier
estilismo Daniela Navarrete
maquillaje Stephanie Sznicer
pelo Carlos Arriola
modelo Mariana Zaragoza @ Paragon
uñas Liliana Esquivel para Beauty Art México
texto Emmanuel Sandoval
retoque digital Ahuehuete
asistente de fotografía Daniella Feijóo
toda la joyería Clash de Cartier
Agradecemos a Brick Hotel en la Ciudad de México por las facilidades otorgadas para la realización de estas fotografías
Hay dualidades obvias: el blanco y el negro, el yin y el yang, la luz y la oscuridad, la música clásica y el rock, lo análogo y la era digital, el internet y los libros. Pero hay otras —como el big y el bang— cuyo encuentro puede traer múltiples consecuencias, cuyo choque puede provocar cataclismos y ser responsable de la creación de nuevos universos. Que al chocar hacen… ¡Clash!


vestido Fendi
La casa parisina de alta joyería con 172 años de historia se sacudió ciertas normas y reglas —un atrevimiento casi insolente— al tiempo que se sumergió en los archivos de sus más emblemáticas piezas para la creación de esta colección de joyería, en la que se confrontaron herencia y vanguardia.

vestido Louis Vuitton mascada Liberal Youth Ministry at Filia


chamarra Dan Cassab
Clash de Cartier fue el resultado y se convirtió en una —de las muchas— revoluciones que el patrimonio estético de la maison ha protagonizado a lo largo de su historia, como cuando en 1904 Louis Cartier concibió un reloj con correa de cuero, diseñado específicamente para llevarse en la muñeca, y se lo dio a su buen amigo, el piloto brasileño Alberto Santos-Dumont, para que probara su resistencia.



total look Fendi
O qué decir de la fastuosa pieza de alta joyería que la firma creó para María Félix en 1968 —un collar de diamantes en forma de serpiente— o la gargantilla con un excepcional diamante en forma de pera de 69.42 quilates que Richard Burton le obsequió a Elizabeth Taylor.

En esta ocasión son picots —con carácter escultórico y que adornan las voluminosas piezas de Cactus—, cuentas —siempre añaden sofisticación— y clous carrés —inspirados en las siluetas orgánicas de sus famosos clavos— los que se fusionan y materializan en Clash de Cartier para dar paso a una nueva generación de anillos, pulseras, collares y pendientes en forma de malla dentada que le imprime un aire punk, pero cuya belleza y delicadeza —engastadas en oro amarillo y rosa, y algunas de ellas coronadas con corales brillantes — le confieren la sofisticación y elegancia clásicas de la firma. Una dualidad única.


Así que en el universo casi infinito de las dualidades o posibilidades diversas, Cartier confronta dos de sus mundos: un histórico y bien conocido saber hacer y una inquietante necesidad de reinventarse, como la de cualquier mujer —como Mariana Zaragoza— que es multifacética, divergente y que busca reinterpretarse, redescubrirse. Ser dual, ser múltiple y ser discordante es ser única.


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