Han pasado más de 30 años del lanzamiento de Pasha de Cartier. Como todo lo que trasciende las marejadas del tiempo, regresa el titán coronado por una piedra de zafiro, que recrea uno de los relojes más conocidos de la maison, característico por su forma cilíndrica, godrons y el cabujón que lo estructuran como una obra clásica.

Hay que cerrar los ojos para crear la atmósfera en la que está inspirado, se trata del glorioso imperio Otomano —que abarcara desde Viena al norte, al este el Golfo Pérsico y Yemen al sur—. La fastuosidad, el dinamismo del comercio y los intercambios étnicos trazan el contexto para desembocar en la personalidad de este perfume con gran potencia en la salida, notas de sándalo, bálsamo de abeto, amaderado y ambarino.


Hay que saber que pasha era el título nobiliario asignado a los hombres que ostentaban rangos de mando, poder de decisión o territorial, que retomado por Cartier, busca evocar la grandeza y el carácter de este imperio que durase más de seis siglos.
Un regreso tan esperado como el de Pasha, no podía estar completo sin nuevos códigos en sus procesos de producción, enfatizando que el lujo más grande es contribuir a la reducción de la huella carbónica en el planeta. Es por eso que ahora el frasco de Pasha se puede recargar, este proceso que ha comenzado desde 2021 con la colección Rivières, ahora abarca todos los perfumes de la maison, incluyendo por supuesto, este ‘capitolio’.

Ahora nos encontramos con un cristal 20% más ligero, una reducción de plástico del 65%, así como la tapa, que se compone por un 80% de aluminio reciclable. A esta ecuación se suman características valiosas sobre las que he reflexionado las últimas semanas, respecto a la ética de autocuidado cuando elegimos un producto sobre otro, valorando su composición y origen, informándonos y decidiendo responsablemente sobre aquello que ha nacido para adicionar belleza y virtuosismo a nuestros días, procurando balance e inocuidad. En este sentido, el nuevo Pasha está compuesto por alcohol 100% vegetal y un color puro sin colorantes añadidos, por lo que converge con los valores de los hombres que aman la naturaleza y la espontaneidad.
Desde aquí, celebramos la grandeza de este perfume que desde hace tres décadas, ha marcado la estela de los pashas contemporáneos.
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