La mutación del cuerpo en el espacio y viceversa
fotografía cortesía de Volvo Fashion Week
“El sol azota los hombros de los que, locos, sueñan con rebasar la frontera para encontrar las promesas de un mundo mejor… ¿Y si se quedan afuera? ¿Y si el ‘otro lado’ no los abraza como imaginaron? ¿Y si sus pies ya no son alas? ¿Y sus cuerpos se rompen en el camino? ¿Y si sus ropas se derriten sobre sus cuerpos volviéndose una misma carne?”
Con este párrafo que estremece, Gustavo García-Villa, cabeza del estilismo en el desfile de Julia y Renata me explica, a su modo, sobre Frontera, la colección que acaba de presentar con la marca en Volvo Fashion Week México 2025.

La expectativa es alta y nunca desencanta, por el contrario, en cada entrega, año con año, se robustece el enunciado de que Julia y Renata son más que una marca, sus desfiles son poemas, reflexiones sobre su entorno, su crecimiento y su inagotable curiosidad.
En Frontera, exploran los límites paradójicamente invisibles y presentes en el espacio. En ese juego casi incomprensible que se traza entre dos universos, que nos ubica y desubica, pero que es capaz de crear encanto.

Las formas en las prendas de esta colección fueron estructuras lineales, capas, transparencias, cortes modulares, plisados. En materiales como la gasa, crepé de seda, seda metálica y variedades de linos. Y con una paleta cromática que iba entre amapola, amaranto, grises, argén, kamut y salvia.
Cada eslabón en el desfile de Julia y Renata tiene un peso que, en conjunto, dan perfección a su ecuación. Los complementos, como le llaman, son las piezas de joyería, el calzado y la música. Sumaría el concepto de pelo, maquillaje y casting, elementos que enriquecieron la coherencia y estética de su colección y que fueron orquestados de manera precisa y exquisita por García-Villa.

Lorena Zertuche para Loló transformó la tortilla en un objeto de joyería. En homenaje y honor a nuestro alimento fundamental y básico, colocó tortillas y totopos secados al sol, para después bañarlos en oro de 14 y 18 kilates, una metáfora de su valor tan extraordinario. También se hicieron botines, huaraches y sombreros de bronce moldeados y tallados a mano.
Para el calzado, hubo mancuerna con Bakú Artesanal y presentaron huaraches hechos con distintas pieles como el venado. Y en lo musical, siempre del lado etéreo o experimental, sonóuna pieza original de Pascual Martínez, con fragmentos del proyecto Bicephalo de Gabriel Rico y Edgar Cobián.

Frontera: mapa, desplazamiento, movimiento. Una entrega más de las hermanas Franco, que marcan dentro de su territorio, el sólido compromiso que tienen con ellas mismas de seguir desdibujando sus límites en la creación.
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