Una protesta pictórica sobre el cuerpo femenino en carne viva
fotografía cortesía del Museo de Arte Carrillo Gil
Nicole Chaput (1995) es una pintora mexicana que estudió la Licenciatura en Bellas Artes en la School of the Art Institute of Chicago (2018), y quien actualmente reside en la Ciudad de México. Ha tenido exposiciones individuales —Convent Carpaccio (2023); Mi madre es un ventilador con cara de vaca (2022); y Venus Atómica (2021)— y colectivas en lugares como Mendes Wood DM (São Paulo, BR), Deli Gallery (Ciudad de México, MX), y el Museo Cabañas (Jalisco, MX), entre otros.
En esta ocasión su trabajo llega al Museo Carrillo Gil (CDMX) en una exposición individual —curada por Isabel Sonderéguer— que lleva el nombre de Embalsamada con picante, manifiesto representado por una pieza central móvil con una estructura giratoria de tres niveles construída en madera , acero y concreto pigmentado; conformada por nueve pinturas al óleo sobre mezclilla decolorada montadas sobre bastidores a la medida. “Las pinturas están sobre mezclilla tie-dye para que también el sustrato de las obras tenga una connotación de algo que toca la piel y no sea solo un canvas exclusivo del arte” nos comparte Nicole Chaput.

“Embalsamada con picante está inspirada en los juegos infantiles que se usaban en los 60 como las muñecas de papel y otros más ochenteros y noventeros, con los que se pueden hacer sellos con diferentes partes del atuendo” menciona Nicole Chaput a 192.
El cuerpo femenino y la pintura
Retomando el título de la exhibición Embalsamada con picante —que surge de un verso del poema Totem de Sylvia Plath— podemos empezar a hablar de los agentes corporales que trata la pintora. “La pintura se ha encargado de embalsamar a los cuerpos a través de la historia, los mantiene inmóviles en una sola forma […] esa capa que tienen encima las paraliza [a las mujeres] de cualquier tipo de gesto […] se pueden plasmar como vivas pero no tienen ningún tipo de autonomía, entonces están irritadas por estar embalsamadas en este sistema” explica Nicole.

La corporalidad se ve reflejada en su obra, pues el artefacto giratorio permite mezclar tres cuerpos femeninos diferentes a partir de pinturas de cabezas, torsos y piernas, evidenciando la mutabilidad del cuerpo —mayormente forzada— a la que se ha sometido a las mujeres para cambiar su apariencia de acuerdo a lo que dicta la mirada masculina, e intenta regresar a lo grotesco y a lo real del cuerpo femenino a partir de la autoficción, partiendo del cuestionamiento de ¿cómo crear una percepción de nosotras mismas dejando atrás las concepciones estéticas de la sociedad?

A partir del medio pictórico, Chaput busca representar a mujeres cuyos cuerpos han heredado partes de la historia del arte occidental, la moda contemporánea y la religión yoruba, tomando el poder que tiene la pintura para representar la “realidad” y darle la vuelta. Este aparador móvil tiene el objetivo de convertir los lienzos en una deidad que traspasa los cánones estéticos impuestos por una violencia iconográfica que impide al cuerpo femenino evolucionar. Partiendo de esta idea, Nicole Chaput hizo los canvas de las pinturas a la medida de las partes del cuerpo para dejar de lado la limitación lineal de un bastidor cuadrado y entrar en la consciencia de plasmar el cuerpo femenino sin mutilarlo en el espacio.
Una protesta
En algunos detalles de las pinturas podemos observar tonalidades naranjas, rojas y amarillas que nos remontan al fuego, esto tiene un trasfondo fundamental, la artista nos platica que “una referencia muy importante para la exposición fue el cuento de Las cosas que perdimos en el fuego de Mariana Enríquez, que habla de los feminicidios que ocurrieron en Argentina, de hombres que quemaban a sus parejas. Las mujeres para protestar en contra de esto se empezaron a quemar a sí mismas en hogueras clandestinas.”


El espacio donde se ubica la obra se vuelve un recorrido “arqueológico” donde tratamos de descifrar lo que estamos descubriendo, un momento de análisis introspectivo y a la vez ajeno, en el que podemos observar cómo muchas veces lo que somos o lo que aparentamos físicamente está influenciado —inconscientemente— por lo que las demás personas consideran correcto dentro del espectro del “deber ser”. Nicole Chaput nos invita a reflexionar a través de la protesta tomando las riendas de nuestra narrativa personal para buscar liberarnos de las imposiciones sociales sobre los cuerpos femeninos y escribir nuestra historia a partir de nuestra realidad.
Embalsamada con picante nos devuelve, a todas, el derecho a la mutación, a existir más allá de la belleza. La exposición estará disponible hasta el 21 de abril en el Museo de Arte Carrillo Gil en Av. Revolución 1608, San Ángel Álvaro Obregón, Ciudad de México.
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