Katie Grand

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por Fabiola Zamora y Danaé Salazar

Revista 192 No. 19 dic – enero 2012 

 

Cuando acabas de cumplir 40 y puedes afirmar que has hecho casi todo lo que deseabas hasta ese momento, quiere decir que algo estás haciendo bien. Ése el caso de Katie Grand. Todo comenzó en Saint Martins, donde estudió y conoció al fotógrafo Rankin, con quien editó la revista Dazed and Confused. Después le ofrecieron ser directora de moda de The Face, pero poco tiempo después tuvo la oportunidad de lanzar su propia revista: POP, que dirigió de manera brillante cerca de 10 años. Hace tres nos volvió a sorprender con el lanzamiento de la revista LOVE, editada por Condé Nast: excepcional, como todos los proyectos en los que se involucra. La lista continúa con su trabajo como estilista en las campañas publicitarias y pasarelas de grandes marcas de lujo. Por si fuera poco, en la última década estableció una relación cercana con Marc Jacobs para Louis Vuitton. Ahí empieza nuestra historia.

 

 

Ya casi es octubre, pero se siente como cualquier día de verano. Estamos en el Museo Triennale de Milán, horas antes de que se inaugure la exhibición Louis Vuitton: The Art of Fashion, curada por la mismísima Katie Grand. Estamos nerviosas e impacientes por ponerle, finalmente, una cara al nombre que hemos leído y admirado durante muchos años y por diversas razones. Unos minutos más, unos minutos menos, aparece Katie Grand. Divertida, se toma su tiempo para responder a detalle cada pregunta que le hacemos. Y nos explica cómo armó esta exhibición para conmemorar los casi 10 años de las colecciones ready to wear de Marc Jacobs para Louis Vuitton.

 

192: Cuéntanos, ¿cómo empezó tu relación con Louis Vuitton?

 

Katie Grand (KG): estaba en París con Giles, probablemente en el año 2000. Creo que comencé a verlo [a Marc Jacobs] en alguna de esas cenas a las que nunca me invitaban, pero a las que mis amigos y yo siempre llegábamos sin previo aviso; se convirtió en una tradición. En una de ellas, al final de la noche terminé sentada en un sillón hablando con Marc. Con el tiempo me preguntó si trabajaría en la campaña publicitaria para Louis Vuitton, así que lo hice, al lado de Mert & Marcus, durante muchos años. Después trabajé por un tiempo en la pasarela de hombres, y cuando dejé de trabajar para Prada, me pidió que me hiciera cargo de la pasarela de mujeres también. El resto es historia… [risas].

 

192: ¿Cuál fue el reto más grande en esta exposición, Louis Vuitton: The Art of Fashion?

 

KG: Para ser honesta, no hubo muchos retos; Louis Vuitton tiene un gran archivo que está en buenas condiciones. Hay personas encargadas de él, así que puedes pedirles casi cualquier cosa, y si no la tienen, existe la posibilidad de que lo vuelvan a hacer. Están dispuestos a hacer todo por ayudarte. Digo, a lo mejor eran cosas tontas como mandar a hacer los maniquíes —tardan mucho tiempo en fabricarse y teníamos que pensar en eso un año antes de la exhibición—. La moda es tan desechable… cambias de parecer cada seis meses.

 

También fue fácil porque la ropa es increíble. Bueno, hay cosas en el archivo que no querrías ver jamás, y es cierto que hay otras que son demasiado aburridas como para mostrarlas. Incluso cuando surgió, en bond Street Store [Londres], la idea de exhibir la colección ready to wear en una exposición, no era suficiente, pero eso es lo que tiene Louis Vuitton: hacen ropa que la gente compra para usar. Hay una dicotomía en la ropa hecha para vestirse y cómo hacer que luzca lo suficientemente emocionante para que la gente  la perciba fuera de contexto.

 

192: ¿Cuál sería el elemento en común de todas las piezas que se muestran en esta exhibición?

 

KG: Me fijé en tres cosas diferentes. Era muy importante mostrar el lado artesanal y el trabajo que implican las piezas especiales —como los bordados—. Luego pensé que sería importante mostrar lo que hizo [Stephen] Sprouse, porque ése fue el momento en el que empezaron a ganar dinero. Tenía que incluir a [Takashi] Murakami, por supuesto, porque es cool y la mezclilla fue otra de las cosas que me pareció importante incluir, porque siempre regresan a ella en la colección icon y en las de pasarela. Creo que la mezclilla fue muy importante para ellos.

 

192: ¿Qué significa esta muestra para ti?

 

KG: Ayer me sorprendió muchísimo entrar y ver mi nombre y mi retrato, porque cuando lo hicimos en bond Street y en Moscú, todos sabían que yo había montado la exhibición, pero creo que ahora fue mucho más impactante para mí; no lo esperaba y es muy halagador. No es muy usual que una marca haga tan evidente a su estilista. Marc es muy generoso con todo el equipo y siempre les da crédito por lo que hacen. Para mí, Louis Vuitton es un lugar especial para trabajar, porque hay mucha gente con la que he colaborado y no me permiten hablar de quiénes son, porque hacen todo. Pero es algo interesante que ha pasado con la moda: ya no es sólo el diseñador en su torre de marfil, con todos los demás abajo pensando que él fue a la fábrica de zapatos e hizo hasta el último par, o que diseñaron hasta la hebilla del cinturón… Creo que ésa es una idea arcaica sobre lo que hace un diseñador de moda, y ahora es un gran momento para los estilistas, como Nicola Formichetti. La gente se siente más cómoda conforme se reparte la carga de trabajo —como en las colecciones crucero, resort y preotoño—. Creo que se sienten más cómodos cuando dicen “no hago solo todo el trabajo”. Aquí hay un equipo. No creo que todas las marcas digan esto, pero, por fortuna, en las que trabajo sí sucede.

 

192: ¿Qué es lo que más te apasiona de Louis Vuitton?

 

KG: Que todo es posible. Como ya dije, es muy difícil volver a la vida real después de trabajar en el show. Son tres semanas muy intensas fuera de la realidad, porque puedes hacer cualquier cosa. “Necesito tal tela en determinado color”, y en dos días está lista. “Quiero a Kate Moss y cuatro elevadores”… todas esas cosas. Pocas veces he escuchado un no en Louis Vuitton, es muy raro.

 

 

192: De las colaboraciones que Marc Jacobs ha hecho con todos estos artistas, ¿cuál es la que más te gusta? 

 

KG: La de Stephen Sprouse es la que más aprecio, sólo porque recuerdo que cuando iba a sus desfiles de chica pensaba que era muy cool, y cuando por fin tuve dinero, comencé a comprar Sprouse. Para mí era un artista pop y siempre me han gustado artistas como él o Warhol, interesados en la cultura de los jóvenes. Siempre me gustó muchísimo la colección de Sprouse. En 2006, cuando hablábamos de estampados de leopardo, Marc dijo que Stephen nos había diseñado un estampado. A Sprouse no le gusta volar, así que vino desde estados Unidos y se sentó en el estudio a dibujar durante tres meses, porque no quería ir y venir en avión. Por eso hay un archivo increíble de estampados de Sprouse que nadie ha visto; el de leopardo fue uno de ellos. Prada había hecho su estampado de leopardo, Dolce and Gabbana, por supuesto, Cavalli… y Marc dijo “hagamos nuestro propio leopardo”. Y así es como regresó Sprouse. Me siento muy cercana a él porque fue mi nostalgia. Me hubiera encantado conocerlo; era una verdadera fan.

 

192: ¿Cómo se imprime tu estilo en esta exhibición? ¿Cuáles son las características que se reflejan en esta muestra?

 

KG: La mayoría de las prendas que escogí están muy adornadas y se ven impresionantes. También los maniquíes, que tienen bolsas en la cabeza, lo cual no debe tomarse tan en serio, porque ustedes saben que Louis Vuitton es una marca de maletas de equipaje. Creo que ahí hay algo de ligereza, no es conceptual, se trata de ropa, ropa bonita; no hay que analizarlo de más. He escuchado gente que viene y le gusta la muestra, gente a quienes les hizo sonreír, que es de lo que se trata.

 

192: ¿Cómo muestras tu estilo y personalidad cuando trabajas con los diseños de alguien más, sobre todo cuando trabajas con una personalidad tan fuerte como la de Marc Jacobs?

 

KG: Probablemente la diferencia entre trabajar con Marc y otros diseñadores, es que trabajamos juntos en las colecciones, y a fin de cuentas él se encarga del estilismo, así que yo me enfoco en las telas, colores, proporciones e ideas, todos los elementos esenciales de la ropa. Lo que más le gusta a Marc es poner la ropa junta, así que lo que puede pasar es que comienzo con la ropa y él hace los accesorios: los zapatos y bolsos. Ahí es en donde realmente se emociona.

 

192: ¿Cuáles son las mejores cualidades de Marc y tú como equipo?

 

KG: Él piensa demasiado las cosas, analiza todo, y creo que nuestra relación funciona porque soy más intuitiva. Él se le podría quedar viendo a algo, y yo sólo le diría: “deberías hacerlo verde”; más o menos así funcionamos. A veces él entra en una especie de nube de la que no lo puedes bajar. Y Jonathan Saunders es igual. Tiene un bulldog, y ambos podrían quedársele viendo a una pared durante seis horas. Yo sólo llego a decirles: “mañana tenemos un desfile que presentar. ¿Podemos ponerle este vestido a una chica y ver cómo se ve, en vez de pensarlo durante seis horas seguidas? Tenemos que empezar”. Y Marc puede hacer lo mismo, puede mirar una fotografía por horas; creo que yo traigo la prontitud.

Así funcionan las cosas. También sirve tener un buen playlist. La semana pasada escuchaba música pensando qué poner a las cinco de la mañana, cuando todos quieren cortarse las venas. Siempre pienso en mí como quien agiliza las situaciones, porque están quienes deben darle razones al CEO, la gente de ventas, las tiendas… Por desgracia, ser diseñador no es tan glamoroso. Hay muchas cosas triviales, pero hago la parte divertida.

 

192: ¿Cuáles son tus piezas favoritas de Louis Vuitton?

 

KG: Tengo un abrigo escocés que me dieron muy generosamente. Y fue justo antes de que trabajara en los desfiles; yo hacía su publicidad en ese momento, y a todos les mandaron paquetes con el press kit que contenían una bolsa; sin embargo, el mío tenía el Look No.1. Mi amigo Andrew Davis dijo: “woooooow a todos los demás les mandaron las bolsas, y a ti te mandaron el Look 1”. Me encantó. Sin embargo, tiene que hacer muchísimo frío para usarlo, es un atuendo completamente para la nieve, así que si no hay nieve, me siento un poco estúpida.

 

 

192: Tu trabajo como stylist es fácil de reconocer cuando lo vemos en revistas. ¿Hay elementos específicos que te guste incluir?

 

KG: Labios y uñas rojas. El show de Giles de esta semana se basó en mí. No la ropa, pero era mi cabello y el de Missy Rayder, y el maquillaje estaba basado en mí con algunas copas de vino tinto encima, era una mancha de vino. Eran las tres de la mañana y estaba completamente borracha. Pero las mujeres Vuitton son mucho más refinadas que yo. En realidad, no pienso si hoy estoy en Louis Vuitton y ayer en Topshop… obviamente son completamente diferentes, la edad y el precio… sencillamente me dejo llevar.

 

192: Además de la moda, ¿qué es lo que más te apasiona?

 

KG: Mmm… la música. Estoy casada con un músico. También me encanta salir de vacaciones, ir de compras —aunque creo que eso viene con la moda—. Pero creo que no tengo buen gusto para los sofás o los muebles, no tengo idea. Marc me da envidia porque es más fastidioso con los muebles que con la ropa. Cuando habla de mesas y cosas por el estilo, me confunde, no entiendo, es una lástima. Así que tengo una linda casa, pero creo que debería ser más bonita.

 

192: Has estado envuelta en todos estos proyectos, los desfiles, una revista, esta exposición de arte. ¿Hay algún otro proyecto que quieras hacer en el futuro?

 

KG: Me encanta la ropa interior. Me gustaría mucho diseñar calzones. El cambio de imagen es una actividad nueva para la que tuve que desarrollar habilidades que no tenía; eso es bueno cuando te enfrentas a algo retador. Antes solía decir: “cuando tenga 30, quiero trabajar para Prada, editar una revista importante y comprar una casa”, y ya hice todas esas cosas. Son el tipo de actividades que piensas cuando estás estudiando, y luego las realizas. Todo lo que he hecho desde entonces ha sido una evolución natural. Me fascina editar la revista LOVE con Condé Nast, pero es mi título, de nadie más. Me gusta tener el control de las cosas. Es diferente cuando trabajo en algo como este proyecto, porque al final se trata sobre Marc… pero la revista es mía. Ahí de verdad soy mandona.

 

192: ¿Qué te inspiró para ser estilista de moda?

 

KG: Siempre quise editar una revista, y creo que cuando era adolescente soñaba con editar Vogue (ya lo sé, me gusta volar alto). Y le escribí a la que en ese entonces era editora en Vogue Inglaterra, diciéndole lo que yo haría y cómo haría su trabajo. Sorprendentemente me contestó, y su consejo fue: “ve a Saint Martins, conocerás a todo el mundo, será increíble; después trabaja en una revista”. Y eso hice… sin embargo, me aburrí en la escuela y conocí a Rankin y Jefferson, y comenzamos Dazed and Confused. Me di cuenta de que era mucho más divertido hacer tu propia revista que la de alguien más.

 

192: ¿Qué te hizo querer trabajar en la industria de la moda?

 

KG: En los 80 había un libro llamado The Fashion Year. Tenían tres ediciones y mi papá me las compraba en Navidad todos los años. Presentaba el trabajo de Steven Leonard, Stephen Sprouse, Steven Jones, Bodymap, Catherine Hamler, Vivienne Westwood… creo que era una época divertida para la moda inglesa. Y no era algo sublime ni muy sofisticado; simplemente era un reflejo de la cultura callejera que me parece muy interesante hasta la fecha. Así me adentré en el mundo de la moda; sin embargo, mi talento iba enfocado a otra cosa, era buena en matemáticas y ciencias, así que tuve que volverme buena e ir a clases de arte, de escultura, para hacer joyería, y junté todos estos portafolios para poder estudiar arte… fue difícil.

 

 

192: ¿Qué te gusta más de hacer LOVE?

 

KG: Comisionar y el final. La parte en la que ya está todo listo, hacer la carta editorial. Propongo todas las ideas gráficas, así de controladora soy, me gusta ver todo el proceso y después ponerle el toque final a todo. Armarlo y hacerlo menos como pensabas que sería. Soy muy anal al respecto, no quiero que nadie más lo haga, porque al menos sé que cualquier cosa que falte, es mi responsabilidad, así que si los colores están mal, fue mi culpa, si hay una falta de ortografía es mi culpa. Pusimos mal el nombre de Liza Minnelli en el número anterior, eso fue mi culpa.

 

192: ¿Por qué haces una revista semestral?

 

KG: Porque es más lujoso que hacer una revista mensual. Trabajé en mensuales como Dazed [and Confused] y The Face; es decir, puedes trabajar con los mejores fotógrafos del mundo si tu revista es semestral, aunque no querrían trabajar contigo cada número, y los créditos son más difíciles si eres mensual, la publicidad también. Luego, lo digital se vuelve cada vez más importante, necesitas tiempo para trabajar en tu página web, la aplicación para iPad, etc…

 

192: ¿Qué consejo le darías a una revista independiente que acaba de empezar, como 192?

 

KG: Tener sus objetivos claros. Creo que Rankin me dijo eso hace mucho tiempo, y también dijo que Dazed and Confused podría ser i-D, y creo que lo era. Siempre tuve claras mis ambiciones. Es decir, he tomado decisiones terribles—bueno, no tan terribles—, pero de eso se trata, de tener la confianza, la arrogancia y la mente firme para pensar que estás haciendo las cosas bien. O estar orgullosa de lo que haces, y saber que no lo haces para los demás. Porque, ¿sabes?, la gente es bien cabrona, todo el mundo es competitivo, pones todo tu trabajo en las revistas y luego dicen “qué aburrido”. Así que finalmente tienes que hacer algo que por lo menos a ti te guste, porque todo el mundo es cínico y va a ser muy difícil, y lo que hagas será problema tuyo o un elogio para ti. Pase lo que pase, el proyecto será tuyo… por eso debes asegurarte de que esté bien para ti.

 

192: ¿Qué temporada prefieres: primavera/ verano u otoño/invierno?

 

KG: ¡Invierno! está muy bien porque Marc prefiere el verano. No sé por qué le gusta, para mí es muy difícil. Me gustan los abrigos, mis cosas favoritas son las chamarras y las cosas con hombros increíbles. A él le encanta el verano. es decir, no me molesta usar ropa de verano. Sin embargo, me gustan mucho las pieles, así que estoy feliz de trabajar con pieles… aun- que sé que no es políticamente correcto.

 

192: ¿Te gusta la desnudez?

 

KG: Trabajo en muchos desfiles, lo cual te hace pensar en la proporción, colores y telas. Las seis semanas de chamba en los desfiles son tan intensas con la ropa, que cuando hacemos la revista, ya no quiero pensar en eso. Me hace muy feliz pensar en el cabello, los zapatos y el maquillaje. Pero para ese momento ya no quiero más ropa. Después trabajo con los fotógrafos y me dicen: “¿tenemos que hacer fotos de la ropa…?” Y por ejemplo, a Mert y Marcus no les gusta tanto fotografiar ropa… les gusta fotografiar a las mujeres.

 

 

192: Háblanos de tu estilo.

 

KG: Me gusta ponerme todo encima. Soy de bajo mantenimiento. Me gustan los vestidos porque así no tienes que pensar en lo demás, sólo en los zapatos.

 

192: ¿A qué tipo de mujeres admiras?

 

KG: La persona que más me gustaría ser es Miuccia Prada. Creo que se viste increíble y tiene mucho dinero, así que puede comprarse diamantes muy, muy lindos.

 

192: ¿Cuáles son tus ambiciones?

 

KG: en realidad, no tengo ninguna. He hecho todo lo que he querido. es lo bueno de envejecer —si ya hiciste todo lo que querías hacer—, dejas de pensar en eso.

 

192: ¿Cuántos años tienes?

 

KG: Cuarenta. Lo más difícil en la moda o trabajar con diseñadores es que te pueden correr en cualquier momento, no tienes un contrato y no sabes lo que va a pasar de temporada a temporada. Siempre te falta esa tranquilidad que te mantiene con los pies en la tierra… eso es muy saludable.

 

192: ¿Qué te pondrás hoy, para la inauguración de la muestra?

 

KG: Un vestido de Marc Jacobs. Aquí hace mucho calor.

 

 


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