La data es clara: la industria de la moda le pega fuerte al planeta. En este ya no tan nuevo paradigma, todos los mercados —y de manera especialmente crítica el sector textil— están ante la inminente obligación de reimaginar sus códigos de producción bajo una lógica de responsabilidad ambiental. Las prácticas están transicionando bajo una ética distinta y, en este escenario, desde el 2019 Prada ha dado los primeros pasos con Re-Nylon. Se trata de un material que encarna la propuesta de las tres erres: renovar, reutilizar, reciclar.
La esencia de esta nueva era para la casa italiana, radica en la reinvención del nylon mediante un complejo proceso de reciclaje y purificación del material que, recupera a escala global, residuos de fibra textil y materiales plásticos que provienen de vertederos y redes de pesca.


Así nace Re-Nylon. Una colección que emerge bajo una ideología alineada a la sostenibilidad. Aquí las prendas están diseñadas para que cada una genere el menor impacto ambiental posible durante todo su ciclo de vida. Esto va desde el material, el desarrollo del producto, su uso, reutilización, y lo que se hace de él al acabar su vida útil.
En Re-Nylon, el 100% de los materiales son reciclados de principio a fin. Al concluir su vida útil, los componentes se transforman en ECONYL, un hilo desarrollado por Aquafil, capaz de regenerarse de manera ilimitada sin modificar su calidad. Así se configura un modelo de economía circular perfecto, en donde no sólo se redefinen los procesos, sino la noción de permanencia en la moda.
Desde 2023 el compromiso de Prada va más allá del objeto: el 1% de las ventas generadas por la colección se destinan a Sea Beyond, un proyecto del grupo en colaboración con la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO. La iniciativa impulsa, a escala global, la educación oceánica centrada en su conservación y sostenibilidad.
En su entrega para el año 2026, la colección incluye cinco piezas: dos mochilas, un neceser, una chamarra con capucha y un gorro. Disponibles no sólo en la paleta base de Prada (blanco, azul báltico y negro), sino sumando a la colección colores intensos como esmeralda, naranja, amarillo y azul celeste.



La visión y compromiso se extiende a su empaque: reciclable y reutilizable, impresos con frases reflexivas sobre el océano que se desarrollaron en conjunto con la UNESCO. Y como cierre a este ecosistema consciente y responsable, las prendas están ligadas a la plataforma Aura Consortium, a través de una etiqueta NFC, permitiendo al cliente consultar los componentes de su producto, su trazabilidad y métricas sobre el impacto ambiental que genera su pieza (emisiones CO2, consumo de agua y energía).
Esto marca una nueva manera de consumir, y poco a poco el sentido del lujo va ajustándose a un nuevo significado: ya no reside solamente en la exclusividad o diseño, sino en la trazabilidad, la innovación responsable y la capacidad de perdurar más allá de lo efímero.

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