Día 3: Sebastián Errazuriz y la complejidad de una obra de arte

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Por: Danaé Salazar y Fabiola Zamora

Sebastián Errazuriz es chileno, pero creció en Londres tuvo y tuvo la suerte de ser hijo de un Doctor en Arte, con quien todos los fines de semana visitaba museos. Su amor al arte viene desde niño. Ahora vive en Nueva York, una ciudad en la que para él, vivir es una carrera constante contra el tiempo. De la mano de Audemars Piguet presenta en Art Basel Miami su obra “Second Nature“,.

192: ¿Cómo inició tu aventura con Audemars Piguet?

Sebastián Errazuriz: Audemars Piguet hace una selección de artistas y proyectos y tuve la suerte de que nuestra propuesta les pareciera interesante. Desde el inicio conectamos muy bien. Una de las cosas más interesantes de la marca, más allá de ser el top 5 de relojes en el mundo, y que fabrican todo a mano, es que son una empresa familiar. Es un grupo pequeño, así que pueden tomar ciertos riesgos, como permitir que un artista haga algo más arriesgado. Es un privilegio trabajar con una empresa que financia tu idea, sin que tengas que tener un reloj puesto o colgarte un logo.
192: Éste es el segundo año que trabajas con ellos, ¿qué más sigue?

SE: Lo que pudo haber sido un sólo proyecto, terminó siendo una trilogía. El primer año me enfoqué en el tema de la nieve en Le Brassus, la casa de Audemars Piguet en Suiza. Hay temporadas donde es tal la cantidad, que se quedan aislados, lo que les permite dedicarse a los relojes durante seis meses. El segundo año el tema fueron los materiales y la dedicación. Quería hacer un homenaje a los relojeros, hacer relojes a mano me parece muy interesante, el ingenio humano debe estar antes de una computadora. Esta pieza que está terminada a mano, lleva un nivel de trabajo tan meticuloso, que llega a ser exagerado, similar al de ustedes con la revista. Traducimos eso con la pieza del árbol, que simboliza crecimiento, vida, un árbol al que el viento le pega y tiene que luchar contra eso. Pero en vez de encontrar un árbol, creamos uno con bloques de madera que cepillamos, cortamos, y pegamos, para crear una escultura tan detallada que se compara con el minucioso trabajo que requieren los relojes.


192: ¿En qué parte del proceso de tu obra interviene la computadora?

SE: Para mí, las cosas van tomando forma a partir de líneas. La parte que más disfruto del proceso es la conceptualización. Desarrollo primero la idea en la cabeza para después poder ejecutarla, pero necesito dibujar mis ideas, estoy tan acostumbrado a dibujar como alguien que escribe. Con base en eso, fuimos esculpiendo en la computadora, desde diferentes ángulos. Es todo un proceso y nos llevó casi cuatro meses.

192: ¿Este proceso tiene que ver con algo que ya hayas trabajado antes?

SE: Yo soy artista y diseñador. Para mí ambas disciplinas son un lenguaje, veo el arte y el diseño de la misma manera que pienso el inglés y el español. Algunas palabras no existen en español, y en inglés ayudan a ilustrar de manera más precisa lo que quiero comunicar. Puedes saltar entre arte y diseño para generar una idea más rica. Cuando trabajas con diferentes disciplinas, también trabajas con múltiples técnicas. Por lo tanto el vocabulario es más amplio. Trabajamos desde impresión 3D y realidad virtual, hasta tallado a mano. Pero la estética es personal, lo que importa es la idea. Las ideas son universales, atemporales y multiculturales. Si nos dedicamos a destilar ideas, tenemos mayor posibilidad de conectar con una audiencia más grande, usar el trabajo como una excusa para tener una conversación, que para mí es lo más importante.

192: Ilustraste muy bien lo que representa la marca y la artesanía de hacer relojes, algo muy complejo que llevaste a algo muy tuyo. ¿Cómo trabajaste de la mano de Audemars Piguet?

SE: Desde el principio propuse temas con los que quería trabajar y ellos dijeron cuál querían para cada año. Siempre voy reuniendo ideas y pensando qué sigue. Hasta ahora son tres proyectos. El próximo año viene la tercera parte, que tiene que ver con volver al origen. Un reloj es un sistema de medición del tiempo, que es posible gracias a los calendarios, que vienen del estudio de las estrellas. Cuando una estrella explota genera hierro, el componente que más prevalece en la tierra en términos de cantidad, y uno de los más comunes en el espacio. El hierro es el mineral con el que se hacen los relojes. Entonces vamos a crear un móvil de gran altura con cerca de mil rocas pequeñas conectadas entre sí. Será como un reloj que si tocas aquí, altera al resto de las conecciones. Seguimos trabajando en esto, sería la gran finale.

Acompáñanos a este viaje junto a Audemars Piguet en Art Basel Miami 2017

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