Stuart Vevers

Cabeza artística de Coach

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texto Danaé Salazar
fotografías cortesía de Coach

Me hubiera gustado conocer a Stuart Vevers en su etapa antrera, la de Manchester, cuando era un chaval de ojos enormes, que se expandían hasta casi reventar la pupila ante el grandioso descubrimiento de una cotidianidad: la moda. Así gastaba su tiempo en las noches de fiesta: observando a la gente y su forma de vestir. Hay quienes traen la moda en la sangre, para quienes el axioma y la encrucijada social que significa la forma de vestir del otro les pone la sangre en un punto de hervor. De esa minoría y de esos afortunados es Vevers, hoy cabeza artística de la norteamericana Coach. Acababa de presentar su última colección (otoño 2019), en el emblemático American Stock Exchange en la ciudad de Nueva York cuando iniciamos esta plática.

 

Stuart Vevers ha tenido que girar la cabeza 180 grados. Su trayectoria en el mundo de la moda lo ha transportado a mundos si bien no opuestos, algo distantes. De construir su carrera en casas del lujo como Loewe o Givenchy a entender la moda urbana y levantar, prácticamente de cero, un mundo ready-to-wear en donde no existía. Llegó a Coach y los retos comenzaron desde el día uno. Tuvo que darles un nuevo significado a las cosas para poder hablarle a un público abismalmente diferente.

Stuart Vevers

Danaé Salazar (DS): ¿Tu idea de lujo y de coolness ha cambiado con el tiempo?

 

Stuart Vevers (SV): Creo que fue una de las razones por las que llegué a Coach. Sentía un cambio en la moda, había ciertas reglas muy tradicionales de lo que el lujo debe ser, cierta formalidad, mientras que yo pensaba que la moda sí podía ser juguetona, que podía ser un sneaker o una backpack. Y creo que explorar esas referencias desde una casa de moda americana se podría sentir incluso más auténtico porque es lo que le pertenece.

 

Las nuevas generaciones han dictado un poco eso, ser prácticos, movernos rápido, queremos sentirnos confortables… y cool es sentirse cómodo. Cuando me uní a Coach encontré una conexión muy interesante entre lo cool y la marca. Pero hablando con un “maestro de lo cool” (porque existe uno, y es Joel Dinerstein, que escribió el libro American Cool, donde habla del origen del uso de esta palabra, que empezó a principios de los 40 y para Coach en 1941), Dinerstein le dio un punto de partida a mi trabajo en esta casa de moda con sede en Nueva York. Coolness es una palabra abierta a interpretaciones. Para mí significa un sentido de soltura, de alivio, de libertad, una actitud despreocupada.

 

DS: ¿Cuál ha sido la más grande insolencia que has llevado a cabo en tu trabajo en Coach?

 

SV: Introducir la colección ready-to-wear. Coach es una firma que nunca había estado en ese lado de la moda. Para mí era muy importante que esta acción no se percibiera como un ejercicio de marketing; quería mostrar algo creíble, tan real como crees en Coach, pero la gente no siempre acepta esa transición de ser una casa de marroquinería a mera colección que presenté —no sé si las estrellas estaban alineadas o qué—, pero algo sucedió que la gente se enamoró de la colección, la elogiaron, y eso nos dio la confianza de empujar.

 

Después de eso, mi otro gran riesgo es la colaboración que hice con Snoopy. Venir de tratar de posicionar tu marca como una de moda e inmediatamente pasar a hacer una colaboración con una caricatura fue riesgoso. Pero quería mostrar que sí, nos queríamos convertir en una casa de moda, pero que también teníamos sentido del humor, era como decir que nuestro corazón seguía vivo. Quería que se sintiera que Coach te puede hacer sentir contento y optimista, y eso no siempre se asocia con moda.

 

DS: ¿Qué ha cambiado en Coach desde que entraste?

 

SV: Un gran logro fue hincar el término del fashion (la moda misma) por decirlo de alguna forma, a la marca. Porque Coach nunca había participado en la New York Fashion Week hasta que entré. Tenía algunas piezas de ropa, pero no una colección completa, así que eso era lo que quería hacer: insertar a Coach en el mundo de la moda. Coach era más bien conocida por sus artículos de piel, por sus bolsas, pero ahora también se le conoce por sus abrigos o sus chamarras con borrego. Y eso es algo de lo que me siento muy orgulloso. Crear una colección de moda significa que tenemos una identidad, tanto para hombres como para mujeres, porque los vestimos de pies a cabeza.

 

DS: Es contrastante tu trayectoria profesional, en el sentido de que iniciaste en casas de moda de lujo, como Louis Vuitton, Loewe y Givenchy, y de pronto viene un gran salto, el reto de unirte a Coach, con una tradición y forma de ver la moda muy diferente a la de las casas europeas.

 

SV: Gran parte de mi experiencia se construyó en el mundo del lujo europeo, vanguardista, pero entrar a Coach fue una oportunidad, el reto de probarme, de aprender. Primero, porque es una casa de moda norteamericana y me llamaba la atención cómo un punto de vista estadounidense sobre el lujo y la moda podría ser diferente de caminar en comparación con mi experiencia. Coach es una marca que orgullosamente se jacta de ser más amigable y amistosa en sus procesos de diseño. Entré a Coach con la determinación de traer toda la experiencia y conocimientos de mis años en Europa, pero al mismo tiempo quería celebrar aquello que hacía a Coach diferente, no convertirlo en algo que yo ya había hecho antes. Creo que cuando me contrataron, mucha gente pensaba que eso era justo lo que iba a hacer, pero el hecho de que Coach es muy diferente fue lo que resultó atractivo para mí.

Stuart Vevers

DS: Creo que existe cierto tipo de personas que tienen un inminente y especial lazo con la moda, como si estuviera en su sangre. En tu caso, ¿cuándo nació esta unión?

 

SV: Sé exactamente cuándo ocurrió, y fue cuando empecé a salir a clubes y bares, cuando de adolescente comencé a explorar la vida nocturna y la forma de vestir de estos seres de la noche. Ahí empecé a entender más sobre diseño y a entender también que, al crear una estética con tu modo de vestir, estás construyendo la industria de la moda. Vivía en el norte de Inglaterra, así que viajaba constantemente a Manchester y a Leeds, donde había una escena nocturna más grande y mucho más radical… todo se trataba de arreglarte casi hasta llegar al disfraz y en pro de la individualidad. Se trataba de mi propio disfraz, de mi propia forma de vestirme diferente. Creo que fue un poco tarde para mi adolescencia cuando empecé a sentirme intrigado por este mundo y a descubrirlo. Pero al final la moda es, cómo decirlo, como si la trajeras en la sangre desde siempre, es una pasión que tarde o temprano va a florecer/escupir/salir/revelarse en tu persona. Para algunos, obviamente, es distinto. Lo ven como una industria estresante y vacía, tan rápida… en ocasiones lo es, cierto, pero en mi caso, es lo que amo, especialmente cuando se trata de crear y de diseñar.

 

DS: Demandante, abrumadora, incluso sofocante. Perteneces a una industria que requiere más creatividad que la que cualquiera pudiera imaginar. ¿Cómo te reinventas?

 

SV: Tu mente tiene que estar abierta. Para mí es importantísimo mostrar que Coach es una marca que vive el hoy, que está en el presente: que observamos a las nuevas generaciones, pero que también tiene su propio bagaje. Para mí es muy importante sentir qué es lo que sucede en el mundo y la moda es un reflejo de lo que sucede en él. Puedo estar inspirado por alguna referencia nostálgica del pasado, por un viaje, sí, pero también mis referencias vienen del mundo en el que vivimos.

 

Por otro lado, tienes que mantenerte retándote. Mi equipo de trabajo se convierte en mi propio reto, son mi alimento. En muchos sentidos, cuando introduje la colección ready-to-wear a Coach, sentía que era muy importante tener consistencia y coherencia por un rato, para que la gente pudiera entender cuál era nuestra nueva postura, para que pudieramos construir cierto tipo de autoridad… Y así se han convertido en reconocibles nuestro abrigo de oveja (y el uso de este acabado de borrego, en general) o los vestidos con estampado bañados en color. Pero también es importante introducir nuevas cosas, evolucionar y ver hacia adelante, así que esta vez (en la presentación de mi quinta colección para Coach, que tuvo lugar el pasado 12 de febrero de 2019), quería intentar cosas nuevas, presentar la colección de una forma diferente, más gritona, la locación fue completamente distinta a lo que hemos hecho antes, un poco más callejero todo el concepto. A la gente le gustó la colección y esta otra forma de presentarla; les gustó la experiencia, lo que significa que tengo un tabique más sobre el cual seguir construyendo la marca.

 

DS: En este negocio, ¿qué es lo más importante: creatividad o inteligencia? ¿Mente o corazón?

 

SV: Para mí es el corazón. Mucha gente piensa que lo que hacemos en Coach es una estrategia, que tiene que ver con un plan, pero para mí lo emocional y lo pasional dictan el rumbo de las cosas.

Stuart Vevers

DS: Soy una apasionada del papel y nunca podría imaginar un mundo sin él —sin libros, sin revistas, sin fotos impresas—. Qué piensas de esta era, la digital, donde todo cambia tan rápido y es tan efímero, pero donde todavía hay una especie de ancla que mantiene nuestros pies en la tierra y nos conecta con nuestras raíces.

 

SV: Creo que son distintas opciones y no hay nada para mí como ir a una librería u hojear un libro o una revista. Es algo que disfruto y en lo que creo. Algunas veces tenemos que tener cuidado con lo digital porque, por ejemplo, en las búsquedas, si todos buscamos la misma palabra, todos obtenemos las mismas referencias. Las imágenes son las mismas y en el proceso creativo, especialmente, tenemos que escarbar más, ir más profundo para poder encontrar cosas diferentes y nuevas o que nadie más haya visto. Hay cierto peligro si todo viene de una búsqueda en Internet. Hay que ir a librerías o buscar referencias en otra parte. Y el papel tiene que ser uno de esos lugares de búsqueda. Es obvio que la gente obtiene gran parte de la información que consume del mundo digital, pero eso no significa que tiene que ser la única fuente.

 

DS: Las colaboraciones han sido cruciales en tu trabajo en Coach. En ese sentido, ¿cuáles son tus metas para la marca este año?

 

SV: Me encantan las colaboraciones, me mueven creativamente, motivan y retan las percepciones que se tienen de la marca, te sacan de tu zona, como si te hicieran traspasar una frontera que no conoces, por lo que siempre estoy buscando la colaboración que viene, la que sigue… pero hoy, precisamente hoy, no hay nada que se pueda anunciar aún.

 

Mira la transmisión en vivo del desfile a través de la siguiente liga www.facebook.com/coach

 

mx.coach.com


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