70 años de tradición y modernidad en el MUAC

Genealogía de una disciplina...

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texto Adan Michel
fotografías de cortesía

Entender el Diseño en México es explorar la idea de que todo objeto de la vida cotidiana lleva consigo un trabajo de conceptualización, es trazar la genealogía de un campo poco trabajado en el país. Eso es lo que hace Una modernidad hecha a mano, exposición actual del MUAC que indaga en la historia del diseño en México —siendo la segunda en la UNAM después de 70 años—, a cargo de la curadora Ana Elena Mallet, historiadora y docente, que explica los esfuerzos detrás de este proyecto.

 

Adan Michel (AM): La primera exposición de la UNAM en torno al diseño se dio en 1952 gracias a Clara Porset . Setenta años han tenido que pasar para tener una segunda, ¿a qué debemos esa brecha?

 

Ana Elena Mallet (AEM): Híjole, yo no tendría esa respuesta, pero tiene que ver con que el diseño quedó en el olvido y te explico por qué: es una disciplina relativamente nueva, del Siglo XX. Las primeras licenciaturas formales empezaron en México a finales de los años 50. Primero hubo una carrera técnica que inició en la Universidad Iberoamericana y después se formalizó, mientras que en la UNAM se estableció la carrera en 1969. Eso implica la necesidad de crear una cultura del diseño, no solo por parte de los profesionales, sino también por parte de los clientes, para que entiendan para qué sirve, para que entiendan que se trata de un valor agregado.

 

La cultura del diseño está en ciernes que seguimos tratando de fraguar. Desde el punto de vista de las humanidades ha quedado rezagado. El que no haya un museo de diseño o un instituto de diseño nacional que se dedique a estudiarlo de manera formal, desde la teoría y la historia, ha hecho que no existan suficientes exposiciones o una colección pública de diseño, que no haya archivo y todo deba buscarse a cuentagotas.

 

 

Ana Elena Mallet

 

AM: Hablando de esa falta de apoyo, recuerdo que hace unos días el gobierno actual lanzó una campaña llamada #MiPatrimonioNoSeVende. Esta narrativa mira mucho al pasado, pero deja de lado lo que se hace en la actualidad…

 

AEM: Completamente, pero incluso el pasado se deja de lado. Yo quiero saber dónde están esas piezas recuperadas, si se están exhibiendo, quién las está trabajando, quién las está restaurando, si son relevantes y cuánto le está costando al erario público. La mayor parte de lo que ha regresado no tiene importancia.

 

Hay tanto en este país que los esfuerzos de esa iniciativa son absurdos. Dicen #MiPatrimonioNoSeVende, pero el Museo de Antropología tiene goteras y los sitios arqueológicos no abren por falta de personal. Hay una contradicción enorme y, como tú dices, una utilización del pasado como propaganda para promover un régimen que no tiene pies ni cabeza.

 

Sobre lo que mencionas de la creación actual, de lo contemporáneo, hay una falta de apoyo para los museos, el FONCA ya no es lo mismo… La utilización de la cultura como propaganda para un régimen populista no tiene razón de ser.

 

Me siento como en México, Alejandra Antón Honorato, 2017.

 

AM: Justo me parece que esta exposición es una piedra angular en la construcción de una historia y una historiografía formal en torno al diseño en México.

 

AEM: Un poco esa era la intención. La exposición está atiborrada de cosas por dos razones. Al entrar a verla te das cuenta de que hay un universo gigantesco y profuso de muchísimas cosas, empezando por el primer núcleo, que narra la historia de una rama del diseño, que es la artesanía. La última parte es desbordada porque así ha sido la producción, es un gesto provocador para decir que sí hay diseño en México y tiene una historia que nos hemos tardado en recuperar.

 

Hace unos días murió Ken Edwards, a los 96 años. Pude visitarlo en diciembre del año pasado en Guatemala, donde se había instalado, y me contó su idea de volver a Tonalá, Jalisco. Estuvimos en contacto y me compartió sus memorias. Eso permite recuperar una historia de Tonalá que yo no había visto en ningún libro, nadie se había dado a la tarea de entrevistarlo y entender quién llevó la cerámica de alta temperatura a Tonalá.

 

Muchos personajes del Siglo XX están muriendo, la historia del Siglo XX está muriendo. Gran parte es historia oral, hay pocos documentos o no sabemos qué va a pasar con ellos. Creo que es importante tratar de hilvanar esta historia.

 Plato, Jorge Wilmot,

 Florero, Ken Edwards, 1970.

AM: Nos hemos habituado a dos años de pandemia. Hemos tenido que readaptar espacios y exposiciones. ¿Hacia dónde apunta esto?

 

AEM: La verdad estuve muy angustiada durante los años de pandemia, sobre todo los de encierro porque estaba siendo difícil visitar museos: salir de casa, emprender el viaje, llegar al lugar; todo era pesado. Esta exposición me vino a demostrar lo contrario.

 

El día de la inauguración tuvimos 2,500 visitantes, y un domingo antes de cerrar en julio, asistieron 1,500 personas. Mis teorías de que sería difícil volver a los museos se fueron. Esta exposición me ha revelado que hay que trabajar temas relevantes, hay que retomar y escuchar a la audiencia, a las comunidades, saber qué quieren ver, entender y aprender; cómo se quieren ver representados. Es algo que debemos entender como curadores.

 

No lo sé… Creo que los curadores debemos ser más humildes y entender qué fue lo que pasó, porque el mundo no es el mismo y no hay que vivirlo igual que antes de la pandemia. Si algo aprendimos, es que debemos escuchar y aprender del otro, cómo hacer que estos espacios públicos realmente sean eso, integrar y representar comunidades.

 

 

Huichol, Elissa Medina, 2013. 

 

AM: Y hablando de comunidades y audiencias, ¿qué has podido percibir a partir de esta exposición? ¿Qué dicen?

 

AEM: Por una parte, veo el entusiasmo de los diseñadores que llevan produciendo los últimos 20 años por verse representados en un museo y en una colección pública. Una modernidad hecha a mano surgió porque en 2018 arrancamos con el MUAC el proyecto de construir la primera colección pública de diseño, entonces ha sido una forma de presentarla ante la sociedad.

 

Ha sido muy satisfactorio ver a muchos de esos personajes que se alejaron de los museos después de los 80, que no volvieron a ser expuestos o que nunca lo fueron. Muchos también produjeron y vendieron obra, pero nunca se vieron a sí mismos como productores de objetos culturales, de cultura material.

 

Como docente, veo el asombro de los estudiantes al llegar y pensar: “Conozco la historia de la Bauhaus, pero no la del Diseño en México”. Estos jóvenes diseñadores se dan cuenta de que hay diseño en el país, que pueden analizar, trabajar, revisar y volver a pensar eso que ya pasó. Eso ha sido muy emotivo.

 

AM: Has tenido que traer piezas de todas partes, incluyendo colecciones particulares…

 

La exposición es muy ambiciosa: son 630 objetos, más de 280 coleccionistas, 18 estados de la República y 330 diseñadores. Se ha logrado tener representatividad, pero sobre todo, se ha demostrado que hay diseño más allá de la Ciudad de México y las grandes capitales, que ha habido grandes momento de diseño artesanal en lugares como Taxco y Michoacán, lugares que por la narrativa mediática de la inseguridad y la situación del país se nos han olvidado, pero eso está vivo, está esperando a ser revisado.

 

AM: Y justo ahora que tocas el tema de la centralización de la cultura, ¿se tiene pensado hacer una extensión de esta colección?

 

Estamos en negociaciones con varios museos de los estados, incluso fuera del país, para ver si la exposición puede viajar. Una modernidad hecha a mano va a estar en el MUAC hasta noviembre, entonces la itinerancia comenzaría el año siguiente, pero ya estamos trabajando en la logística que conlleva.

 

La colección que estará en la UNAM, será una colección universitaria, y esperamos seguir trabajándola desde la investigación, pero nos gustaría que también pueda prestar piezas a otro museo. La idea es que este patrimonio esté bien resguardado y conservado en un lugar seguro.

 

AM: Creo que hablamos de tensiones entre pasado y presente, pero también de miras a futuro.

 

AEM: Sí, la exposición habla justo de eso, de lo artesanal contra lo industrial, sobre lo que privilegiamos. Al final somos todo. En la exposición puedes ver artesanías, pero yo te digo que pueden ser además diseño, todo es cosa del cristal con que se mira. Quiero que esas tensiones sean exploradas sin prejuicio.

Una modernidad hecha a mano estará en el MUAC hasta el 14 de noviembre, de miércoles a domingo en un horario de 11 a 18 horas.


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