En medio de la saturación, del imparable ímpetu de la producción y de la inventiva de la moda, Guillermo Vargas —fundador y diseñador de la marca mexicana ⅛ Takamura— encontró un momento de paz e introspección a través de la indumentaria. Con su colección Carnaval primavera-verano 2026, forjó una manera de ver los rituales mexicanos como un camino hacia la claridad personal que lleva al crecimiento y la evolución .
Con una sensibilidad intrínseca, la narrativa de la colección navega el caos desde distintos puntos de vista, pasando por la duda, la oscuridad, para llegar a la iluminación que nos otorga la sabiduría. El festejo de los logros —y también de las fallas— es una parte esencial del contexto creativo y de las inspiraciones que se reflejan en el producto final. Y para enaltecerlo, una exposición en la tienda de diseño Bomboti. Las piezas se desenvuelven con un recorrido que habla de expresión, tradición y una hechura impecable.

Sophia Garduño (SG): En “Carnaval” hablas de los rituales, del amanecer, de la libertad… ¿A través de qué elementos representaste estos conceptos?
Guillermo Vargas (GV): Un elemento que usamos para aludir a la oscuridad fue el color negro, ese momento que es una especie de penumbra. Es como tener un cuestionamiento en el que no sabes cuál será la respuesta y estás preguntándote cómo mejorar, cómo evolucionar o cómo quitarte una pena. Pero conforme va pasando el día, se van aclarando las cosas, se van haciendo preguntas y pruebas interiores o personales. Es entonces cuando empiezas a entender cuál es la situación a resolver. Ahí comienza el amanecer.
Para presentar esta transición quisimos usar otros colores. El primero que aparece después del negro es el blanco y evoluciona a looks bicolor. Esto refleja cómo se empieza a filtrar un poco de luz. Después, a la mitad del desfile —que representa el mediodía— usamos una prenda que está inspirada en un capizallo lleno de color: lo que refleja una segmentación en el pensamiento. Cada color es una emoción y nos ayuda a identificar con claridad lo que nos angustia y solucionarlo con fluidez. Y al final del desfile todo es claro y más visible en las prendas, se pueden entender los cortes y las texturas, a diferencia que con la oscuridad del principio.
El show cerró con un personaje ambiguo que trasciende los roles y se desenvuelve más allá de lo esperado a nivel social, resultando en una búsqueda personal. Creo que a partir de eso logramos entender los rituales como un carnaval y descifrar lo que es el amanecer y la libertad, eso que impulsa a buscar nuevos horizontes y retos.



SG: En la colección trabajaste mucho el alcance artístico de 1/8 Takamura, con nuevas siluetas y colores. ¿Cómo te gustaría seguir explorando ese camino?
GV: En realidad es una nueva etapa a partir de este desfile. Al principio concentramos todo en el producto, que fuera un producto funcional y muy útil, que nos permitiera estar en el cotidiano.
Lo bonito de una pasarela es que es la máxima expresión de la moda, cuando ves la ropa caminar. El arte tiene a los museos, la danza y la música tienen los teatros y la moda tiene la pasarela. En este espectáculo, lo que queremos es que la gente entienda el concepto, saber a qué público nos dirigimos, que en este caso son los artistas, los personajes de las industrias creativas. Presentar una colección en vivo tiene esa magia que te permite tener una postura, un statement, y nosotros queremos hacerlo con piezas que van más allá de la utilidad y dejan espacio para la expresión y enviar un mensaje.
SG: Mencionas a Graciela Iturbide como una de las principales inspiraciones de la colección. ¿Cómo llegaste a ella para definirla?
GV: Cuando empezamos a buscar inspiración, imágenes que nos gustaran sobre este México, y los carnavales, nos alejamos de lo común como Veracruz o Mazatlán, y nos enfocamos en algo más norteño. Sin tenerlo muy claro, yo ya había visto algunos rituales de los pueblos como el Cora, del pueblo Seri, y tanto su indumentaria tradicional como sus festividades me gustaban. Cuando investigamos las celebraciones, coincidían en temas no muy precisos pero quisimos retomarlos.
Estaba el rollo de empezar en el amanecer, del cuestionamiento de cómo mejorar, cómo evolucionar, y entonces todas estas imágenes tenían algo en común: ya habían sido fotografiadas por Graciela Iturbide.
Y cuando empezamos a ver cómo hablaba ella sobre sus obras, vimos que sí se siente como una fotógrafa, pero más como alguien que se deja sorprender, alguien que en cuanto algo le asombra lo quiere fotografiar pero a través del respeto, de una cuestión de registro, con una visión artística y de ensueño. No es algo superficial, Graciela sí conoce a los personajes que fotografía, ya sea antes o después, pero llega a saber sus nombres, un poco de su historia. No se trata sólo de generar la imagen de México como una visión externa del pueblo, sino casi casi integrada al pueblo mismo. Esa visión de Iturbide nos encanta porque muestra sus pasiones: la gente, las tradiciones, las aves, los animales.ue muy inspirador entender su trabajo y su proceso creativo.
SG: La exposición de Carnaval en Bomboti evidencia el alcance que puede tener una colección más allá de la pasarela. ¿Cómo llegaste a la decisión de hacer la exposición? ¿Qué querías proyectar con este espacio?
GV: En realidad estuvimos platicando con Mike Ángeles de la estrategia para comunicar lo mejor posible la colección, ahora que ya está cerca la venta. Y qué mejor que una galería de diseño y arte como Bomboti, de la cual conocemos al equipo y somos cercanos. Tocamos la puerta con los chicos y afortunadamente dijeron “sí” y trabajamos juntos. También está en Polanco, una zona estratégica de la ciudad que nos acerca a un público que nos gustaría que viera nuestro trabajo.
El marco de Bomboti es perfecto porque es un espacio hermoso, tiene una visión similar a lo que creamos y en lo que creemos, además de que es un punto de venta de ⅛ Takamura. En general, esta exposición nos permite trabajar tanto a nivel mediático como a nivel general con un nuevo mercado.



SG: Para cerrar… ¿Qué elementos hay en tu carnaval interno?
GV: Después de haber pasado por el proceso creativo de una colección inspirada en los rituales y en los carnavales, me dan ganas de seguir investigando, de buscar otras formas de transformación, de cómo la gente inicia y cierra etapas. Me dan ganas de ser más claro con mis procesos, saber en qué momento estoy iniciando una búsqueda, o si ya la estoy terminando, y festejar si empiezas, festejar si terminas, festejar como si fueran goles de un partido de fútbol. Sentirte contento porque llegas a una pregunta que no tenías o porque dejas una duda. Eso me dejan los carnavales: ser más consciente de las etapas en las que me encuentro, para disfrutarlas tanto en el inicio como en la conclusión.


La exposición de Carnaval está disponible hasta el 5 de abril de 2026 en Bomboti, Hegel 232, Polanco V Sección, CDMX.
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