El regreso de Ladytron

La espera terminó y, al menos yo, seguiré las indicaciones de Helen...

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texto Emmanuel Sandoval
fotografía Alberto Rebelo

Durante los últimos sietes años, Helen Marnie, Daniel Hunt y Reuben Wu —integrantes de la agrupación de electro pop nacida a principios de siglo, Ladytron—, se concentraron en diversos proyectos personales y profesionales. Producciones en solo y para otros artistas, cine y fotografía, entre otras, fueron solo algunas de las actividades en las que ocuparon sus talentos.

 

La cosa de las ausencias es que éstas, si se prolongan por demasiado tiempo, pueden provocar el olvido. Pero cuando se trata de música, de lo que ésta nos hace recordar o sentir, ni la más larga de las esperas es suficiente para enterrar en la memoria a nuestra banda favorita.

 

Así sucede con Ladytron, cuyo sonido tuvo tal influencia durante la primera década del nuevo milenio —su último álbum de estudio, “Gravity The Seducer” fue editado en 2011—, que sus fans (yo incluido), nos emocionamos hasta la médula cuando supimos que el trío preparaba su regreso.

 

“En realidad sí fue un gran volado”, explica Daniel, “regresar después de tanto tiempo no fue una decisión sencilla, pero siempre que pensábamos en hacer un nuevo álbum por alguna u otra razón no sucedía”.

Y como buenos filósofos –me atrevo a llamarlos así porque las letras de muchas de sus canciones son profundas reflexiones de lo que significa estar vivos y coexistir este mundo—, las señales que la vida les enviaba y los fracasos de sus previos intentos de reunirse fueron suficientes para tener la paciencia de esperar siete largos años.

 

“Una vez que nos dimos la mano y empezamos a trabajar fue que me di cuenta que era lo indicado”, añade Helen, “pero no te voy a mentir, yo estaba desacostumbrada, tuve que entrar en un mood especial para comenzar a escribir, a componer”.

 

Más de un año de ir y venir, de pasar horas simplemente —en silencio cada quien en lo suyo—, investigando, leyendo, escuchando música, haciendo y deshaciendo letras y partituras fue que llegó “Ladytron”.

 

Cuestiono al trío sobre la decisión de tener un álbum homónimo. ¿Por qué hasta ahora? “Sólo hay dos oportunidades para tener un álbum homónimo: en tu debut o después de una larga ausencia. Así que era ahora o nunca”, responde Daniel. “Fue orgánico”, añade Reuben, “cuando llegamos con ideas para el nombre del álbum, en nuestras listas coincidía Ladytron”.

 

¿El resultado? Trece tracks en los que se volcaron sentimientos, experiencias y muchas emociones, de esas que la vida nos enseña y que son inevitables cuando crecemos.

“Para nada nos sentimos viejos”, dice Helen entre risas, “pero sí, tienes razón: los años nos hacen aprender y reflexionar, cambiar ciertos hábitos y fortalecer mañas de las que nunca nos vamos a poder deshacer”.

 

Y es que estos veteranos —aunque me dicen que nunca se van a acostumbrar a ser llamados así o pioneros—, fueron parte importante en la vida una generación de adolescentes que bailamos y soñamos con sus videos, y sonidos idílicos y lúdicos. Lo más sorprendente, me dicen, es que ahora que empezaron su gira mundial, se han sorprendido al ver que su público no está formado solo por treintones como yo que añoramos aquellos años de “inocencia”.

“No quiero que me malinterpretes”, se ríe Daniel, “nos encanta saber que los treintones como tú nos recuerden con tanto cariño, pero estamos muy sorprendidos con el hecho de que adolescentes que en 2011 tenían seis o siete años, ahora cantan y bailan canciones que produjimos hace 20 años”.

 

“Estamos emocionados por ver qué tipo de audiencia vamos a tener aquí en México. Queremos verlos bailar, cantar y gritar a todos”, concluye Helen.

 

La espera terminó y, al menos yo, seguiré las indicaciones de Helen. Bailaré hasta no poder más, hasta encontrarme con mi yo más joven. Con el adolescente que hace 20 años escuchó por primera vez a Ladytron.

Ladytron ha vuelto.

 

Ladytron se presentó  el 27 de Febrero en El Plaza Condesa a las 21 h.


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