El desorden es la forma natural de las cosas. El ser humano ha intentando explicarlo, darle estructura, pero ninguna creación nace del orden ni de la quietud. Es del caos, del ruido, de la ruptura de un patrón, de donde emergen las coincidencias que crean algo nuevo en un momento exacto.

No todos los días Dior crea un aroma femenino tan icónico. La última vez que lo hizo fue hace 20 años. Cuando eso pasa, lo hace con dedicación absoluta. El resultado es JOY, que con su frasco transmite un estado de alegría. Cuando la luz lo traviesa, su fórmula, como la miel, se percibe cristalina, untuosa y constante como el aleteo de un insecto.

Imaginamos la alegría como un estado de armonía, de claridad. Pero no siempre es así. Algunas veces también puede se caótica.
Ediciones anteriores
Dior y Alaïa, el secreto de la idolatría
Hablar de un ídolo abre todo un camino acerca de cultura, de identificación, de representación, de innovación […]
Les fleurs du mal
Hay objetos que no se limitan a estar; también acompañan, se filtran en la rutina hasta volverse […]
Maverick, Eduardo
El génesis de las primeras sociedades estuvo marcado por la necesidad de erigir figuras que concentraran sentido […]
Orlando en Ximena
Hay caminos que se recorren con prisa. Otros, como el de Ximena Lamadrid, se caminan con estudio, […]
BEAUTY I’M: el nuevo santuario del bienestar integral
En una era en donde la industria del wellness está creciendo exponencialmente, los espacios dedicados a él […]
Early Bird
En un mundo donde las grietas ilustran el paso del tiempo, el sol se escabulle entre las […]