Julia y Renata

Campaña 2017 Julia y Renata

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Texto: Fernanda Sela
Fotografías campaña: Manuel Zúñiga, cortesía Julia y Renata.
Fotografías fitting: cortesía Diseñando México 32.

Son las 10 de la mañana y como todos los días, sin excepción, Julia y Renata ya están en su taller desde temprano. Hace 23 años que las diseñadoras hermanas fundaron su marca y desde su rincón en Guadalajara, del que se mueven constantemente pero al que siempre regresan, crean algunos de los diseños más extraordinarios que la moda nacional tiene para presumir.

 

Hace un par de semanas presentaron su nueva colección Primavera 2017 en un desfile como parte de la plataforma Diseñando México 32, en Tamaulipas. Esta nueva entrega, que nace a partir del concepto de unión, viene acompañada de una campaña del fotógrafo y artista visual Manuel Zúñiga, con quien trabajan por tercera ocasión. De eso trató nuestra plática:

 

 

Quiero saber cómo llegaron a la conclusión de hacer una campaña con imágenes en las que podemos deducir muchos mensajes y leer, menos las prendas; y por qué decidieron hacerlo de nuevo al lado de Manuel, quien además es su gran amigo.

 

Ya habían hecho dos campañas con él, Otoño 2011 y Otoño 2015. “Su estilo cada vez nos gusta más. Tiene una estética muy bonita y muy nostálgica”.

 

Como lo ve Manuel, “un día caminando por Williamsburg nos sentamos unos minutos a contemplar la vista de la ciudad en el waterfront —uno de mis lugares favoritos de reflexión. Cuando tengo ganas de preguntarle algo a la ciudad, vengo aquí— y empezamos a hablar de la moda y cómo es que ahora consumimos de forma más inteligente; cómo la percepción de la moda banal está cambiando, cómo los estilos en la fotografía ahora son diferentes; el Photoshop, las editoriales demasiado producidas y la luz artificial están desapareciendo. Y ya no importan las top models, sino la gente real, que habla y que tiene un discurso. Nuestra conclusión fue que nos gusta consumir, pero hemos evolucionado y preferimos sentirnos más conectados a lo real que a la fantasía. Todo tiene un toque más humano”.

 

Los tres concluyeron que hay muchas cosas muy superficiales, muy vacías, en la moda, y decidieron que querían algo más profundo. Eso los llevó a decidir las imágenes que acompañan la nueva colección.

 

La campaña consiste en una serie de fotografías donde el cielo es yuxtapuesto al mar, o a la arena. Situaciones y simbolismos que representan la unión y la atadura, como la misma colección. Son fotografías que Manuel realizó con una cámara análoga Canon AE-1 de 35mm (su primera cámara), un regalo de su padre y con la que experimenta durante las caminatas o viajes en tren en la ciudad americana.

 

La propuesta surgió después de explicarle la colección, pero en realidad Manuel nunca vio las piezas. Las diseñadoras le pidieron que interpretara los conceptos con imágenes de objetos, paisajes o situaciones que evocaran la unión y la atadura, sin el uso de modelos y prendas, y él lo leyó a su manera. “Entiende muy bien el mood en el que estamos y conoce nuestras colecciones. Nos sentimos muy bien al dejarlo libre”, cuentan las hermanas Franco.

 

Al ver las imágenes, es evidente que la ropa no se muestra, pero las líneas, las texturas y la paleta de color están ahí, como una interpretación precisa de la colección que Julia y Renata quieren presentar de forma tan poética.

 

“En mis días libres me gusta subirme a un tren e irme a explorar diferentes lugares. Estas fotografías las tomé en una de mis visitas a Coney Island. Lo más bonito es que fueron tomadas de manera natural, sin ningún propósito, sólo por la pasión de capturar momentos. Y no fue sino hasta después que les pude dar voz y cuerpo con Julia y Renata”, cuenta Manuel. “Habíamos hablado de colaborar otra vez. En cuanto leí el texto curatorial de la colección, automáticamente pensé en estas imágenes que tenía guardadas. Pensé en las caminatas por Coney Island, en la paz que sentí ahí, en esos momentos que tuve conmigo y en la conexión humano (yo) mar, cielo y tierra. Me parece muy bonito cómo todo se une. Mi trabajo y la colección cobraron sentido por medio de las fotos”.

 

La nueva colección subraya los conceptos de unir y atar, acciones a las que se refieren como dos de los primeros actos de la cobertura en la vestimenta. Al pensar en esto, pienso en el vínculo indiscutible entre la prenda y el usuario, sobre todo con sus clientas más fieles (como Ely Guerra) o los diseños hechos a la medida. ¿Lo consideran ellas así también? “El acto de vestirse y adornarse siempre tienen que ver con la relación contigo mismo y con el entorno,” responden.

 

“Somos muy clavadas en esto”, me dicen, “hay un lenguaje muy directo con lo que sucede entre la tela y el cuerpo”. Pienso en el cuerpo y en cómo lo ven. Qué zonas buscan acentuar, cuáles disimular, y cuáles cubrir o descubrir. “Así también lo entendemos nosotras, nos preguntamos cómo es nuestra manera de cubrir el cuerpo. Y tenemos una muy particular. Siempre procuramos respetarlo y respetar su movimiento. Cuidamos mucho la caída de las telas, el cuerpo en movimiento y en sincronía con el material que usamos. A veces pensamos que somos poco sensuales con nuestros diseños, que regularmente no son ceñidos, pero es más bien la sutileza de que no van gritando cómo es el cuerpo, sino sugiriendo”. Y a partir de esto, traducen sus ideas a la maestría con la que manipulan las telas.

 

Otra de las premisas para esta nueva colección fue preguntarse qué provoca revestir el cuerpo, cubrirlo. En el proceso se encontraron con los textos del teórico Gottfried Semper (Der Stil, 1860), y luego de mucho leer y releer, encontraron que el origen de la arquitectura es el textil. Una primera forma de cobertura. Producir una colección a partir de un marco teórico es común en sus procesos. “Siempre nos hemos acercado a una referencia, puede ser un olor, una situación, pero buscábamos siempre hacia afuera. Y en esta colección, como hicimos en las cuatro anteriores, decidimos tratar el tema de ir hacia adentro y enfocarnos en la profundidad de nuestro trabajo a partir de nosotras mismas, lo que definitivamente nos ha ayudado a profundizar y perfeccionar las técnicas y la razón de nuestro oficio”, contestan convencidas.

 

Julia y Renata lanzan nuevas colecciones cada año, pero se mantienen fuera de un ritmo acelerado que marca la industria. El respeto a los procesos, y a los materiales, es parte de su sello distintivo. “No se trata sólo de sacar colecciones y colecciones de distintos temas y sin relación entre sí, sino que buscamos que haya una línea y una continuidad en nuestro trabajo, para mostrarlo de manera más profunda. Nos pasa mucho que al terminar una colección, nos quedamos con ganas de algo más, y eso sirve para dar el siguiente paso”. La evolución de una colección a otra es evidente. Y ésta va mucho más allá.


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