
Me gusta el arte cuando no te aplasta, ni te rebasa; cuando una pieza no tiene que ser escandalosa para voltear a verla y luego verla (nada de contemplación) cambia a un hipnotismo que dura un instante. Caminaba por el High Line de Nueva York, cuando aún se podía pasear lentamente y la tormenta de nieve no había llegado, y descubrí las piezas de Damián Ortega (México, 1967), camuflajeadas en los límites entre el High Line y las calles y los edificios que lo cruzan. Sus graffittis hechos con varilla son parte de Panorma, una muestra al aire libre que incluye a otros artistas como Olafur Eliasson, Gabriel Sierra y Mariana Castillo Deball. La exhibición termina este marzo de 2016.
Damián Ortega, Physical Graffiti # 1, 2, y 3, 2015.
Texto y foto: Danaé Salazar
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