“El proceso creativo no tiene fin. Tú lo paras porque hay que entregar”
Guillermo Vargas, fundador y director artístico de 1/8 Takamura.
Hay algo de ironía en que una búsqueda sin límites termine por enfrentarse a una exigencia tan cotidiana como una fecha de entrega. Sin embargo, esa tensión parece resumir buena parte de lo que sostiene a la firma. El sol de Takashi apareció sobre la pasarela de Volvo Fashion Week México como una suerte de eclipse. Una esfera pálida ocupaba la proyección del fondo, mientras el negro dominaba una colección de construcciones geométricas.

El diseñador recuerda sus primeras colecciones de apenas tres o cuatro piezas de autoría autónoma, hoy la pasarela comprende treinta diseños, mientras que el equipo ha crecido hasta reunir a diecinueve personas. Vargas recurre al fútbol para describir la dinámica del taller: “a veces toca ocupar la portería, otras jugar como delantero o defensa” Una comparación que deja ver la realidad de una firma independiente: la necesidad de saber ocupar distintos roles.
Aunque Vargas conserva la dirección artística, cada colección incorpora propuestas de sus colaboradores y practicantes. La identidad de ⅛ Takamura depende ahora de encontrar criterios capaces de admitir otras interpretaciones. Las líneas de color —amarillo, naranja, azul y rojo— interrumpían la superficie textil recorriendo las prendas con trazos que recordaban al arte del Sashiko (さしこ) y el Boro (ぼろ) lejos de depender únicamente de una silueta influenciada por la sastrería oriental, la propuesta encontraba parte de su carácter en las pequeñas alteraciones, el negro como base mas allá de uniformar ofrecía una superficie sobre la cual podían acentuarse las diferencias. “Los mexicanos mezclamos”, afirma Guillermo. Pero después de catorce años, la pregunta parece ser qué puede mantener la mezcla en movimiento sin perder aquello que hace reconocible a la firma, tal cómo en la fracción que nombra.
Algo semejante sucedió con el cabello, cuya propuesta estuvo a cargo de Javier Romero en colaboración con Schwarzkopf. Las coletas segmentadas en volúmenes redondeados prolongaban las siluetas. “El cabello de la modelo también te indica hacia dónde va.” Ninguna solución estaba completamente decidida antes de encontrarse con quien la llevaría. “Todo el tiempo estuvieron vivas las ideas y hoy fue cuando las terminamos de aterrizar”, recuerda.
Entre las declaraciones de Vargas y Romero aparece un contrapunto singular: uno reconoce que las posibilidades de una colección nunca se agotan; el otro, que incluso el día de la pasarela todavía quedan decisiones por tomar. En ambos casos el diseño se acerca más a una conversación entre materiales, oficios y personas.
Quizá lo más interesante de ⅛ Takamura sea que, después de catorce años, continúe poniendo a prueba ese proceso. Una identidad capaz de reconocer sus propios fragmentos sin considerarlos definitivos, porque cada vez que una idea pasa a otras manos encuentra también la posibilidad de transformarse, crecer, menguar hasta que llega la fecha de entrega y finalmente, el momento de salir a la luz.

Ediciones anteriores
En familia con Ferragamo
Ferragamo pertenece a ese grupo cada vez más reducido de grandes casas de moda cuya historia continúa […]
María Ponce: De más a más
El lunes previo a su presentación en Volvo Fashion Week México, María Ponce nos recibió en su […]
The Break Up
Reloj TUDOR ROYAL 36, CAJA DE ACERO DE 36 MM Y ESFERA CELESTE, disponible en BERGER JOYEROS
Steph Orozco: Refugio
Gran parte de la conversación internacional alrededor de la moda mexicana ha transitado por un mismo territorio: […]
CENTRO: Generación ‘26
Con 23 colecciones, CENTRO presentó una generación que ejerce la moda como una herramienta para repensar el […]
México 68 por Gabrielle Venguer
Inspirada en diseños de archivo y fotografías de las construcciones más emblemáticas de Pedro Ramírez Vázquez, la […]
Futari: Kappo Style Sushi Bar
La reserva era a las 6 p.m. de un viernes. Anticipando tráfico —el de siempre—, salimos con […]