TARDAN

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Entrevista: Danaé Salazar y Fabiola Zamora
Fotografía: Gonzalo Morales para Zona 5
Estilismo: Lucía Ann
Maquillaje y pelo: Alex López
Asistente de maquillaje: Juan Pablo Martínez
Modelo: Holy @ Paragon
Locación: La Valise

La única saga de sombreros en México es la de Tardan. El negocio familiar que se inició en 1847, sigue vivo a pesar de los vaivenes y las malas jugadas del mundo de la moda. Su futuro está en manos de un solo miembro de la familia: Luc Tardan.

sombrero Fedora en fieltro 100% lana, Tardan tubo Louis Vuitton

En México hay pocas historias de moda con más de 100 años de antigüedad. La de Sombreros Tardan es una de ellas. El pequeño negocio que empezó el francés Carlos Tardan (en su llegada a México con el único afán de hacer fortuna), hoy está liderado por la cuarta generación: Luc Tardan. Altas y bajas, la montaña rusa que una casa de moda tiene que aprender a soportar -porque en la moda tendencias van, tendencias vienen-. Ahora Luc toma el timón y, sin ser un experto en la materia, buscará poner el sombrero, otra vez, en cabeza de todos.

192: Como ha sucedido con muchas historias de éxito, la de Tardan fue prácticamente una casualidad. Es la historia de un francés que viene al país sin nada y termina con todo…

Luc Tardan: Cuando Carlos Tardan llegó a México en 1880, conoció a Francisco Dalet en un café en el centro de la ciudad, al que llegó a trabajar de mesero (el Café El Cazador, que en ese entonces era bien conocido por ser el punto de reunión de intelectuales y artistas; el café más importante del Zócalo). Dalet llegó al país a buscar fortuna porque en Francia había una situación muy crítica; a él se le ocurrió abrir una sombrerería e invitó a Tardan a trabajar con él. Simple simpatía. Pronto, Tardan le compró el negocio. Así,  mandó a traer a sus dos hermanos, Augusto y Víctor, quienes realmente tenían una visión de negocios y buscaban salir adelante. Cuando llegaron los hermanos, comenzó el negocio en sí, y con él el auge de Sombreros Tardan.

192: Hubo una época que fue dorada para Tardan. La influencia europea fue decisiva para el auge de la empresa, ¿no crees?

LT: Era la época de Porfirio Díaz, que tenía una cariño especial por Francia, así que este país se convirtió en una referencia para México, no solamente en el mundo de la moda, sino también en las áreas de arquitectura, arte, literatura. A finales del siglo se creó la empresa Tardan Hermanos, y se registró el negocio. Aquí la marca vio su verdadero apogeo, porque con el nacimiento de la moda, había más gente que estaba migrando, cambiando sus costumbres, y se empezaron a consumir más sombreros. Todos estos años, hasta los 60, fueron excelentes. Viendo el auge que tenía el negocio, Augusto y Víctor decidieron traer a un sobrino que también se llamaba Carlos Tardan, era mi abuelo. Vivía en Bosdarros, en el sur de Francia. Lo mandaron llamar y le dijeron: “¿Sabes qué? Vete a Alemania, a Italia y a Inglaterra para que veas las técnicas de fabricación de los sombreros”. México, desde el punto de vista textil, apenas comenzaba a crecer.

sombrero Olímpico en tela 100% lana virgen Tardan calzón Louis Vuitton

sombrero de ala ancha en palma Panamá tejido a mano Tardan top Rapsodia calzón de la estilista 

A principios del siglo xx se impulsó la industria textil y cambiaron las costumbres, pues más gente comenzó a tener acceso a las prendas de moda. En el país había una bonanza impresionante, México siempre había sido un país muy rico. Cuando mi abuelo Carlos estaba listo para venir, estalló la Primera Guerra Mundial (1914), y fue llamado al frente; su arribo al país se demoró, y llegó por primera vez en 1919. Con sus conocimientos montaron la primera fábrica que ahora está en ruinas, una construcción en la calle 5 de Febrero y Chimalpopoca. El negocio vivía sus mejores momentos. También se empezaron a extender a nivel nacional, tenían una tienda en cada ciudad importante de México; posteriormente se montó una segunda fábrica en Guatemala para tener la suficiente capacidad de producción.

192: ¿Crees que Tardan llegó a una época de decadencia?

LT: En los años 70, como buen negocio familiar, empezaron a darse jaloneos, y se separó la parte industrial y de fabricación de la parte comercial. Pero desde la década de los 60 y su movimiento hippie, se percibió un cambio en los patrones de consumo de la gente, y el uso del sombrero comenzó a decaer. Se fueron cerrando todas la tiendas y mi padre, Pedro Tardan, al ver la situación, pensó que lo mejor sería expandirse a las departamentales. Así empezó a venderle a Liverpool y El Palacio de Hierro. En fin, empezamos a trabajar con grandes empresas para comercializar los sombreros.

A pesar de que el uso de sombrero es de protección y sinónimo de elegancia, dejó de ser una norma y pasó de moda. Antes era obligatorio utilizar traje, corbata y sombrero, e incluso era un signo de mala educación que un hombre no llevara sombrero; usarlo era un signo de distinción. Hoy en día, después de todo, se está volviendo a presentar este fenómeno, y vale la pena destacar que Tardan tiene un eslogan creado a principios del siglo xx: “De Sonora a Yucatán, se usan sombreros Tardan“, lo que alude a la expansión de la empresa, es decir, que cubrieron todo el país, y fue algo normal, pues era una prenda obligada.

Así llegamos a los años 90. El negocio seguía funcionando, pero desafortunadamente, en el año 2001 falleció Pedro Tardan, mi padre. En ese momento llegué al negocio.

192: Después de este declive, ¿qué futuro le auguras a Tardan?

LT: Tomé las riendas del negocio en 2001 y decidimos cambiar radicalmente. En vez de dejarlo aletargarse y hundirse poco a poco, comenzamos a reestructurarlo. Primero la parte más importante, que fue la automatización de la empresa, un sistema completamente nuevo, porque ésa fue una de las causas por las que se cerraron los demás puntos de venta. Después tuve la suerte de conocer a Enrique Ziri, diseñador venezolano quien estuvo a cargo de Christian Dior para el área de América Latina en Venezuela, y empezamos a trabajar en el rediseño de la línea. Así, quitamos materiales que usábamos anteriormente para reemplazarlos por materiales más finos, de calidad internacional: lana 100% virgen, sedas, gabardinas que son de lana y poliéster, o 100% algodón. Comenzamos a retomar todo el concepto que siempre había manejado Tardan, que es darte la mejor calidad a un precio muy interesante. Nuestra filosofía es cuidar el balance entre calidad y precio. Un sombrero Tardan es la mejor calidad al mejor precio, y se vende en México. 75% de los materiales son nacionales, materia prima nacional, y más o menos 25% es materia prima importada (principalmente los fieltros son importados, porque en México no hay fieltro de pelo de conejo, de liebre ni de castor). Visitamos las fábricas para revisar los controles de calidad, que todo sea un proceso adecuado para obtener el mejor producto. Esto ha funcionado muy bien, ahorita estamos cerrando 2010, bicentenario de México, centenario de la Revolución, con una empresa que cumplió 162 años.

192: Sombreros Tardan se encuentra en su local original en el Centro Histórico de la ciudad de México. ¿Habrá una remodelación de la tienda? ¿Cuáles son los planes?

Enrique Ziri: Estamos trabajando en una transformación paulatina para convertir este espacio en una concept store. Estamos trabajando en la diversificación de todo el concepto. Vamos a meter accesorios, flores bonitas, café. Hay una tendencia mundial a la oferta de varios productos en una misma tienda. Ya no existen las tiendas donde se vende un solo tipo de producto; ahora los espacios ofrecen al cliente la oportunidad de disfrutar, de sentir placer. Los sombreros son originalmente el negocio de Tardan, pero queremos promover el placer por las flores, por el café y por la música; también tendremos una línea de seda con mascadas y pañuelos.

192: ¿Cómo se comporta el mercado mexicano ante el uso del sombrero?

LT: Creo que ahorita existe demanda en México del sombrero fino y bien terminado; realmente no nos estamos dando abasto. Mucha gente está redescubriendo el sombrero, lo vemos en la tienda: el producto se acaba, a veces no tenemos suficiente para abastecer la demanda. Y lo importante es la calidad de los sombreros y el precio.

EZ: Tenemos clientes que traen su sombrero de fieltro para darle mantenimiento. Tenemos el servicio de mantenimiento especial y de compostura; nos enorgullece ver que hay hombres que traen sombreros que tienen más de 30 o 40 años; y claro que están un poco deteriorados, pero afortunadamente los podemos arreglar, y eso te da un ejemplo de la filosofía de Tardan, que es siempre hacer productos de la más alta calidad. Podemos sumarle a la calidad, el diseño y originalidad, pero sobe todo, la tradición. Tener una marca que puede vivir durante más de 150 años, quiere decir que algo estás haciendo bien.

LT: En cualquier tienda encuentras un sombrerito por $150 pesos (hecho en China, obviamente), y digo, tiene un uso, pero no es la filosofía de la empresa. Tardan te ofrece un sombrero en el que todos los materiales están bien cuidados. Por eso la marca vive, aunque nos piratean mucho, y eso indica que la firma está viva.

192: ¿Cómo se mantiene de forma adecuada el elemento de lo tradicional en una marca que tiene que rejuvenecer?

LT: Tienes que cambiar, todas las empresas se van modernizando, pero vas perdiendo la historia. Eso nos estaba ocurriendo, sentíamos que estábamos perdiendo toda la historia de Tardan. Hicimos una investigación para recuperarla toda, o lo más posible. Nos interesa mucho la historia de la marca, porque del pasado aprendes, el mercado de México es, en cierta forma, tradicional. Aquí siempre encontrarás, por ejemplo, los colores tradicionales como el blanco, el negro y el café oscuro, que se venden, se han vendido y se seguirán vendiendo muy bien.

192: ¿Cuál es su modelo tradicional, el modelo estrella de su marca?

EZ: Tenemos dos sombreros que ahorita están punteando muy fuerte: el sombrero Olímpico que es el sombrero de ala corta -probablemente ese modelo tiene más de 60 años-, y el Fedora, que es una ala un poquito más ancha, también de fieltro, muy parecido al que usaba Michael Jackson. En el sombrero puedes diseñar muchas cosas, puedes cambiar la forma, agregar un adorno, pero hay una particularidad en el mercado, pues siempre se quedan en lo tradicional y en lo clásico. El Olímpico va a salir también en lana-seda. También se tienen todos los modelos que son texanos y de la onda grupera, que siempre han sido grandes clásicos.

192: Claro, es un accesorio que tampoco se transforma tanto.

LT: No, porque la gente tampoco va a usar un sombrero muy raro, a menos que vayas a una fiesta, pues en una fiesta quieres que te vean con algo exclusivo. Lo que tiene Tardan, es que vienes, compras el sombrero, te lo planchan y le dan la forma que quieres. Eso lo podemos hacer porque el fieltro es de muy alta calidad. También tenemos algunos modelos unisex, en una gran variedad de colores, como gris perla, rojo, negro, blanco, marfil, y cada temporada trabajamos con las tendencias internacionales.

192: ¿Cómo ves la evolución del sombrero? ¿Es un accesorio, es lo elegante, es parte de un look completo?

EZ: El sombrero ha tenido una evolución muy interesante, pues siempre ha creado estatus; es un accesorio que te da cierto nivel e indica una posición social. Las mujeres siempre llevaban sombreros y tocados maravillosos, lo que era sinónimo de elegancia, de buen gusto, de refinamiento. Pero hoy en día veo al sombrero como una mezcla: por una parte te da identidad, pues en un mundo tan globalizado y tan diverso, los jóvenes buscan diferenciarse, y una de las maneras de hacerlo es comprando un accesorio para la cabeza. Por otra parte, es el sentido de protección: hoy día el sombrero tiene un uso importante debido a las enfermedades de la piel, el sombrero entra por su utilidad.

192: ¿Cada cuánto sacan un sombrero nuevo?

LT: Cada temporada. Para nosotros es muy difícil, pues si visualizas una empresa que nació hace más de 160 años y la cambias en menos de cinco, es un gran trabajo. Primero hay que entender el contexto actual; después adecuar todos los procesos modernos para ver cómo los vas a aplicar, y que el negocio siga funcionando. Éste es el proceso en el que Tardan está evolucionando, y justo ahorita viene lo que estás preguntando: qué modelos nuevos vamos a lanzar, cada cuánto los sacaremos. Sin embargo, estamos retomando todos los modelos; estamos volteando a ver todos los catálogos que hemos recuperado desde 1930.

192: ¿Cómo los han rescatado?

LT: Por azares del destino. La verdad es que se los compré a un cuate que me mandó un correo y me dijo: “Oye, tengo un montonal de catálogos de ustedes”. Se los compré todos.

EZ: De hecho, la UNAM está creando un libro de la historia del diseño gráfico en México de 1919 a la actualidad, y nos solicitaron el préstamo de los catálogos, porque son un punto de referencia importante.

192: ¿Esos catálogos se hicieron en México?

LT: Sí, estaban dibujados a mano, pintados por artistas. Son bastante divertidos porque hay unos que eran como un sobre para mandarlos por correo; entonces abres el sobre, lo desdoblas, y era un póster con todos los modelos. La intención es recuperar absolutamente todo como se hacía antes. De hecho, el proceso de fabricación del sombrero de fieltro es 80% industrial, con prensas mecánicas y con vapor, pero el acabado es manual. Es decir, acabas el sombrero, lo revisas y los terminas a mano, pues como se puede observar, la orilla está perfectamente bien cortada. El fieltro que usamos es uniforme, es un material que se revisa directamente con el fabricante, no tiene chipotes, la regularidad es perfecta, y casi no tiene impurezas.

192: Existe una tendencia por sobresalir…

LT: Claro, esto forma una identidad, es muy particular, tu sombrero no se le va a ver igual a nadie más, puede ser un sombrero unisex, pero luce distinto en cada cabeza.

192: ¿Cuál dirías que es el mayor obstáculo al que se ha enfrentado Tardan?

LT: Los jaloneos familiares. Vamos a ponerlo así: es un negocio familiar y ése fue uno de los principales problemas; fuera de eso, creo que no hubo ningún obstáculo. Siempre nos pudimos recuperar a tiempo; cuando estás en la parte baja de la curva, hay que remontarse.

192: Tardan ha estado en cabeza de todos…

EZ: En nuestro registro de clientes están Porfirio Díaz y el Gabinete de los Científicos, Francisco Villa y sus Dorados, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza, los hermanos Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés, entre otros. Pero sucedía lo siguiente: cuando personajes importantes como artistas, presidentes, gente de la realeza europea venían de visita a México, nos encargaban un sombrero de charro bordado con hilos de oro o hilos de plata que el gobierno mexicano le daba como regalo a estas personalidades. Jorge V de Inglaterra, Alfonso XIII de España, el emperador Hirohito de Japón y Luciano Pavarotti son algunos de los personajes a los que el gobierno mexicano les otorgó un sombrero Tardan.

Tardan

sombrero sevillano en fieltro 100% lana Tardan top Rapsodia calzón de la estilista

192: Tardan es una marca accesible. ¿Piensan probar el mercado del lujo y producir sombreros de precios altos?

LT: Sí, pero lógicamente no en un volumen grande. A la gente le interesa mucho ver prendas caras. De hecho ése es un proyecto que tenemos para 2011: tener una línea de alto nivel. Tardan es una empresa democrática, la democracia es para todos, sin distinguir condición social. Tardan es una marca accesible a todos los bolsillos y presupuestos; tenemos desde clientes que compran una cachucha de un precio económico, hasta el empresario o el gobernador que vienen por sus texanas de pelo. Ochenta y cinco por ciento es una clientela constante, son clientes nobles. También es interesante que a esta tienda vienen dos, tres o hasta cuatro generaciones, y es importante ver cómo se va transmitiendo el legado del sombrero. Uno de nuestros retos es comenzar a dirigir y enfocar las colecciones hacia los hijos de nuestros clientes, un público más joven.

Hay mucho por venir, hay un futuro prometedor. Claro que hay que hacer cambios y modernizar. A veces no se puede seguir trabajando como lo hacían antaño, pero lo que buscamos es ser la boutique del centro. Vamos a tener café para que vengas y te tomes un vinito, buenos quesos, que se vuelva toda una experiencia venir a esta sombrerería.


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