Proyectos Públicos inaugura sede homenajeando a Mathias Goeritz
fotografías cortesía de Proyectos Públicos
El huracán Otis estuvo cerca de destruir a Los Amantes. La escultura de Mathias Goeritz sobrevivió en Acapulco, frente al hotel El Presidente, durante más de cincuenta años, pero quedó muy deteriorada tras la tormenta. Afortunadamente alguien la rescató a tiempo, la compró, la restauró y la instaló en su nuevo hogar en la colonia San Miguel Chapultepec de la CDMX. Hoy se exhibe, imponente y renovada, al centro de un espejo de agua y rodeada de vegetación en una plaza abierta al público, que a pocos días de su apertura, ya había cobrado vida, atrayendo visitantes a disfrutar de un rato libre, justo como Goeritz lo habría deseado.

El equipo de Proyectos Públicos es especialista en recuperar inmuebles abandonados para transformarlos en espacios dedicados a construir comunidad en torno al arte, la creatividad y el goce de tomarse un respiro en medio del ajetreo urbano. En este caso, además de la escultura, revivieron un edificio en mal estado que solía pertenecer a la farmacéutica Atlantis, en el número 18 de la calle Tiburcio Montiel. Aunque conserva su nombre, hoy tiene una nueva vida.
Además de la plaza que resguarda a Los Amantes y una sala de exhibición, Atlantis tiene una cafetería, un área de juegos para niños con arenero, muro de escalar y juegos de calistenia; un espacio de meditación que inaugurará próximamente y una biblioteca pública cuyo acervo, que hoy está al diez por ciento, se construirá poco a poco, por medio de donaciones.

El diseño de paisaje que rodea la escultura, a cargo de Gabriela Salazar, incorpora 153 m² de jardineras, más de 60 árboles y mil especies vegetales. Bajo la vegetación hay un sistema de captación de lluvias diseñado por Isla Urbana con capacidad para almacenar 189 m³ de agua pluvial y reutilizarla para el riego y el funcionamiento del edificio. El proyecto también albergará nuevos estudios de trabajo para una creciente comunidad creativa.
Que Los Amantes terminara aquí parece destino. La Ciudad de México está literalmente atravesada por la visión de Mathias Goeritz, sus huellas están por todas partes: el Museo Experimental El Eco, las Torres de Satélite, la Ruta de la Amistad, el espacio escultórico en Ciudad Universitaria; además de sus intervenciones a la Catedral Metropolitana y a la de San Lorenzo Mártir; y el Convento de Tlatelolco, junto al arquitecto Ricardo de Robina, entre muchas otras.

“Fue un artista con la convicción de generar espacios de intercambio libre, algo que se ha perdido con las lógicas de especulación inmobiliaria y este proyecto pretende revertir esos efectos, ofrecer un lugar, no sólo para transitar, sino para estar. El centro, el nodo, es el arte público”, explica el curador David Miranda. Para darle la bienvenida a la escultura e inaugurar Atlantis, se montó una exposición que revisa su imaginario: “Plaza y conjunto. Mathias Goeritz”, bajo su curaduría.
Goeritz llegó a México proveniente de Gdańsk, hoy Polonia, en 1949, específicamente a dar clases en la Escuela de Arquitectura de Guadalajara, pero a David le gusta enfatizar que no era arquitecto de formación, sino un doctor en Historia del Arte que en algún punto de su carrera decidió convertirse en artista. Él argumenta que esta diferencia en su formación, una mezcla entre historiador y artista plástico, le permitió colaborar durante más de treinta años con arquitectos, diseñadores, artistas y urbanistas en torno a la arquitectura emocional que promovía. “Sus referentes no vienen de la producción artística clásica, sino de la noción del arte como un conjunto de voces, que unidas, crean una atmósfera total”, explica David. “Eso le ayudó, además, a navegar el ego de los arquitectos e integrar grupos de trabajo funcionales, a diferencia de los integrantes de la Escuela Mexicana, que solían estar en constante choque por sus consignas y su forma de relacionarse”.

La exposición reúne bocetos, maquetas y obra plástica que confirman ese pensamiento y la visión de articular espacios públicos de la mano de arquitectos como Mario Pani, Ricardo de Robina y Luis Barragán, entre otros. Hay ejemplos de proyectos que no se realizaron, como el Parque Reforma-Polanco, donde él había bocetado un espacio de juegos para niños. Su imaginación trazó proyectos interconectados por una visión moderna de ciudad, donde los espacios públicos y la arquitectura jugaban un papel central en la construcción de una sociedad civil saludable, participativa e incluyente.
La muestra tiene también el boceto original de Los Amantes, que se publicó por primera vez en 1953, en un poemario de la autora jalisciense Olivia Zúñiga, titulado “Los amantes y la noche”. Este libro resultó ser determinante para la carrera de Goeritz, pues muchos de los dibujos que le prestó a la poeta se convirtieron después en obras importantes a gran escala. Otro elemento clave de la exhibición es una pieza-homenaje a una de las grandes influencias de Goeritz: Frederick Kiesler, un arquitecto y escultor austriaco-estadounidense que trabajó en torno al concepto de “sinfín” como posicionamiento ante la arquitectura, pues para él se trataba de un organismo vivo.

También hay un video en el que se puede ver lo deteriorada que estaba la escultura cuando llegó y todo lo que se logró en el proceso de restauración. A Goeritz le daría gusto saber que la llegada de Los Amantes a Atlantis detonó, no solo un nuevo espacio público, sino una ola expansiva de proyectos culturales. Uno de ellos es la reedición y actualización de la Guía Goeritz publicada por Arquine, una investigación de Christian del Castillo y David Miranda que reúne más de 40 obras públicas del artista ubicadas en la Ciudad de México, Guadalajara, Cuernavaca, Monterrey, Toluca, Acapulco y Mérida con fotografías originales de Armando Salas Portugal. Entre ellas, además de esculturas monumentales, hay vitrales, murales, diseño de herrería y hasta de oficinas.

Esta segunda edición actualizada ya reporta a Los Amantes en Atlantis, su nuevo hogar. Se cierra así un registro puntual, hasta el momento, de las victorias de la arquitectura emocional sobre el funcionalismo en la época de Goeritz y sobre el capitalismo voraz en nuestra era.
Conoce más del programa cultural de Atlantis en proyectospublicos.com/recintos/atlantis y visita la exposición sobre Mathias Goeritz hasta el 26 de febrero de 2027.
Plaza Pública: Lunes a Sábado: 8:00 – 22:00 h / Domingo: 8:00 – 18:00 h
Exposición: Lunes a Viernes: 11:00 am – 18:00 hrs / Sábado y Domingo 11:00 – 14:00 hrs
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