Arte desde material: Isa Carrillo

Representada por Tiro al Blanco

0509
texto Rodrigo de N. Colmenero
fotografía Nora Stultz
talento Isa Carrillo

Como chilango, cada que voy a Guadalajara siento una vibra creativa especial. Desde afuera parece existir una comunidad, todxs están abiertxs a platicar de sus proyectos, a compartir sus procesos, sus contactos, a hacerte parte de una forma diferente (comparando con CDMX) de crear. Y en un análisis posterior, tras platicar con estos artistas, se alcanza a ver que están en un espacio de amplias posibilidades materiales, de oficios que se resguardan y que están abiertos a la colaboración en la medida en la que se integran nuevas generaciones. Basta con darse una vuelta por el Mercado de San Juan de Dios, Tlaquepaque o Tonalá, para observar que la talabartería, el vidrio soplado, la hojalata, la cerámica, siguen siendo oficios que se transforman y se consumen por el público general. La comunidad no ha sido opcional, ha sido una forma de crear los espacios que históricamente la ciudad no ha tenido y que, de un tiempo para acá, han ido creciendo.

 

Estación Material es uno de estos espacios que afianza a la ciudad como un epicentro para el arte contemporáneo; exhibe el trabajo de la creciente oferta artística local y a muchos otros ponentes de México, generando un diálogo que sale del formato de feria convencional. En mancuerna con Material, tenemos en la mira a cinco artistas que comparten territorio: Ana Paula Santana, Napoleón Aguilera, Cynthia Gutiérrez, Isa Carrillo y Denise Julieta. La sede para 2026 será, nuevamente, Plataforma, en la colonia Americana, y no seguirá un formato de booth. El espacio se configurará como un recorrido abierto, lo que permite encontrar conexiones entre artistas y mantener un diálogo franco frente a lo que se presenta.

 

 

ISA CARRILLO

 

“Todo es energía, también las piezas; por eso soy muy consciente de cada decisión: la forma, los materiales y la manera en que éstos son transformados.”

 

Isa Carrillo estudió Artes Visuales con orientación en pintura en la Universidad de Guadalajara y su trabajo se inició en esta técnica. Alrededor de 2017, empezó a experimentar con el bordado y otras técnicas textiles. Desde el comienzo, su obra ha transitado por distintos intereses, aunque hay una constante: la fascinación por los sistemas tradicionales, las prácticas ancestrales y lo que se encuentra entre lo místico y lo simbólico. La numerología, quiromancia y astrología son parte clave de sus estudios para nutrir las obras, pero también son práctica cotidiana: además de artista, ofrece sesiones de estas disciplinas. Creció en una familia donde el arte, la arquitectura y el diseño formaban parte del paisaje doméstico. Su padre es arquitecto y su madre decoradora de interiores; en casa había libros de todo tipo, aunque muchos estaban relacionados con esas áreas. Sus dos abuelas tenían inclinaciones hacia la creación: una de ellas pintaba medallones y la otra era pintora, poeta y compositora. Entre primos y otros familiares, el entorno artístico terminó siendo una presencia cotidiana. IC: “Desde niña tenía un lado profundamente creativo”, recuerda.

 

Para Isa, cada pieza tiene energía. Más allá de un sentido metafórico, la elección de una fibra, un pigmento o una planta para teñir un hilo forma parte de un proceso en el que materia, pensamiento y experiencia terminan encontrándose. Su trabajo se ha construido alrededor de esa relación, entre lo tangible y aquello que no siempre puede explicarse de manera física. IC: “Todo es energía”, dice. “También las piezas; por eso soy muy consciente de cada decisión: la forma, los materiales y la manera en que éstos son transformados.” Desde hace algunos años ha preferido trabajar con fibras naturales como el lino y la lana, además de experimentar con plantas tintóreas. Me parece algo cercano a la alquimia, pero el proceso puede ser lento y obsesivo: bordar, tejer, trabajar el gobelino. Es en esa repetición manual donde encuentra una de las partes más intensas de su práctica. La mayoría de sus piezas las realiza personalmente, es decir, sin delegar etapas de producción. IC:  “Bordar me hace entrar en un estado de conexión muy profundo, diría que cercano al éxtasis; un momento de contacto con el material en el que siento la energía creciendo”

 

 

Esa mezcla de intereses determina la manera en que aparecen los temas de su obra. No existe necesariamente una investigación que comience separada de su vida cotidiana. IC: “En el momento en que estoy obsesionada con un tema, estudiándolo, practicándolo, es cuando lo tomo para desarrollar la obra o los proyectos”, explica. Incluso cuando trabaja por encargo, procura que la pieza dialogue con lo que está atravesando en ese momento. Sus intereses personales y su producción artística avanzan, así, en paralelo. La energía que atribuye a los materiales aparece en el momento en que la audiencia observa su trabajo. Lo comprobó recientemente durante Conductor, en Brooklyn, donde presentó bordados realizados especialmente para el stand. IC: “Algunas personas pasaban de largo, mientras que otras se detenían y regresaban, atraídas por las piezas. Era como si algo las jalara”, cuenta. Para ella, esa reacción es una muestra de que las obras pueden generar una resonancia particular: hay trabajo que funciona como imán y otro con el que simplemente no se establece una conexión.

 

Isa dice que no siempre ha estado conforme con vivir —y trabajar— en Guadalajara; que fue difícil estar en un espacio que se sentía limitado en opciones de representación y exposición del arte. Incluso llegó a sentir que su área de investigación ha sido mal vista en otros momentos. IC: “Ahora otros artistas integran conocimientos mágicos en sus procesos y me da mucho gusto verlo. Siempre he creído que si nos enseñaran este tipo de sistemas —astrología, numerología, quiromancia—, el mundo sería muy distinto”, afirma. Para ella, son herramientas de autoconocimiento y también formas de comprender que otras personas pueden percibir el mundo de manera diferente. Ahora, esta ciudad le permite moverse con facilidad entre materiales, exposiciones y contactos. Su estudio, casa, y espacio de consulta se encuentran en el mismo lugar —en la Americana—, lo que le permite tener prácticamente todo cerca. Esa cercanía no significa que su proceso de inspiración suceda en el exterior, prefiere construir una especie de refugio. IC:“ Guadalajara me ha permitido crear mi burbuja para poder tener este espacio y estar aislada mientras trabajo. Pero al mismo tiempo abrir mi estudio —como sucedió hace unos años en PreMACO— y compartir con la comunidad artística local”. Dentro de esa burbuja, el silencio tiene un papel fundamental. Aunque comparte edificio con su espacio de consulta, mantiene ambas prácticas separadas. Las sesiones son confidenciales y procura dejarlas atrás una vez que terminan. El trabajo artístico sucede en otro ritmo: sola, entre libros y materiales, con el menor ruido posible. IC: “Necesito bastante espacio, silencio, no me hace muy bien el ruido”, explica. También practica qigong, una disciplina de la que es instructora y que utiliza como una forma de limpiar su energía cotidiana.

 

 

Sus referentes forman un universo muy amplio. William Blake, Mark Klint, Emma Kunst, Alice Bailey, Blavatsky, Patti Smith, Jacobo Greenberg y Josefa Tolrá aparecen dentro de lo que Isa llama su “panteón” de personajes, que ha ido construyendo a lo largo de los años. Le interesan especialmente quienes han explorado una realidad que va más allá de lo estrictamente físico. Ahora, como parte del Sistema Nacional de Creadores, trabaja en un proyecto basado en el Códice de Dresde, uno de los cuatro códices mayas que se conservan en el mundo. Su intención es traer al presente algunos de sus capítulos y profecías a través de una actualización gráfica. IC: “Me vuela la cabeza hacer esta actualización y ver cruces entre civilizaciones. Por ejemplo, las observaciones mayas de Venus y Marte, sus connotaciones y su conexión con la astrología. Mientras tanto, el bordado continúa creciendo en escala y convive con nuevas posibilidades gráficas. IC: “Seguimos siendo humanos, ¿no? No importan las líneas de tiempo, si existimos hace mil años, ahora, o quienes seamos en dos mil años; creo que hay algo que sí se mantiene, una pulsión de vida y de energía.

 

Rodrigo De N. Colmenero está cumpliendo 10 años de trabajar en comunicación de moda. Ha hecho de todo: editado medios, dirigido campañas, entrevistado a sus máximos y sobrevivido al freelanceo editorial —comprobando que sí hay forma de hacer camino—. Lleva los mismos 10 años dando clases, promoviendo la crítica, la autorreflexión y las tareas sin IA, aunque a ratos le parece una misión imposible.

 


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