El encuentro con Los Amantes

Un grupo de apasionados que destilan proyectos del alma…

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texto Alberto Rebelo
fotografías cortesía de Grupo Amantes

Por sus venas corre la pasión por la cultura y el mezcal, y desde el primer acercamiento con la Los Amantes y su comunidad circundante se respiran notas de anclaje con México, particularmente con Oaxaca, hogar de muchos de sus singulares proyectos. 

 

Acompañados y guiados de viva voz por los creadores, un grupo de medios invitados dimos un recorrido por lo mucho que tienen para ofrecer. Esto es un resumen de lo que vivimos durante un fam trip de una semana junto a Grupo Amantes, y a sus proyectos y familia, un sucinto paladeo, porque la magia se degusta solo estando ahí.

 

LOS AMANTES

 

“Cuenta una leyenda que dos amantes que andaban en moto por los valles de Oaxaca, viéndose sorprendidos por la lluvia, pararon a refugiarse en un cálido tendajón de lámina cerca de Tlacolula. Ahí, el lugar estaba repleto de todo tipo de mercancías y artilugios como escobas y veladoras. La señora que lo atendía, al percatarse de que venían mojados, les ofreció un mezcal. Después de beberlo, compraron un par de frazadas y se dirigieron a los magueyales, cobijados por el perfume de la tierra mojada y las flores silvestres…”

 

De ahí que, por amor y convicción, e inspirados en la leyenda y en lo que los mueve en conjunto (promover la cultura y las tradiciones de Oaxaca a través de su bebida más emblemática), un artista mexicano (Guillermo Olguin) y un empresario (Gerardo Rejón), formaron una alianza en la que cada uno aporta un ingrediente determinante a la fórmula, a la que se sumó la creatividad de un arquitecto lisbonés (Joao Boto), con el que han creado su propia destilería, su marca de mezcal, una mezcalería, un hotel, un restaurante, un cocktail bar... Cada uno de esos proyectos defiende lo bien hecho, lo hecho con el corazón y hecho en México. Resuenan por todos lados sus ideales y lo mucho que abrazan la cultura de nuestro país. 

 

LOS MEZCALES Y LA MEZCALERÍA

 

Desde hace 19 años ‘Los Amantes’ elaboran su propio mezcal (que se presenta joven, reposado y añejo en preciosas botellas diseñadas por el maestro Olguin), para provecho de paladares apasionados y conocedores, inexpertos y curiosos, bajo los estándares de calidad del verdadero mezcal artesanal del sembradío al horno, del horno al molino y luego a las tinas de fermentación para terminar en su proceso de destilado, y, en algunos, casos de reposo en el municipio de Tlacolula de Matamoros, en la región de los Valles Centrales del estado de Oaxaca.

Es la casa, la Mezcalería Los Amantes —abierta en el corredor más emblemático del centro de Oaxaca, esquina con la explanada del Templo de Santo Domingo, en lo que fue el espacio de la primera mezcalería de Latinoamérica—, “un refugio para los bohemios y nostálgicos, para los amantes del arte y errantes de la noche”. Donde además de degustar la variedad de uno de los mezcales mejor acuerpados de la región, se siembra y cosecha esa energía envolvente que rodea al grupo: el mismo guitarrista que desde la apertura pone el ambiente trovador —porque es familia—, los anaqueles que parecen de botica —porque celebran y conservan el histórico de las cosas—, las únicas dos bancas que te obligan a pararte a interactuar con allegados y desconocidos —porque se les da la buenaondés—, y el mezcal, por el mero gusto, que desde sus notas suaves o frutales hasta las más aguardientosas, rinde honor a la alegría. En esa diminuta pero colosal barra se bebe “hasta ver la cruz”. 

 

EL HOTEL, LOS RESTAURANTES Y EL BAR

 

Atreverse a vivir la experiencia de Los Amantes implica otras tres paradas obligadas. Primero está el hotel, homónimo del grupo, que es más un destino que una simple parada. Ahí sus 27 habitaciones —repartidas en tres casonas restauradas— respetan la estructura al estilo de Joao, esto implica que hospedarse en cada una de ellas es vivir una experiencia especial y diferente. 

Algunas de las habitaciones tienen tina, otras son de dos niveles o tienen terraza privada, pero en todas se exhibe el trabajo de distintos artistas —como el de Guillermo Olguin o el Negro Ibáñez—. Algunas de esas piezas exhibidas se encuentran a la venta. Y no está demás decir que las amenidades y el servicio hacen sentido con la belleza de un edificio clásico de estructura y contemporáneo en acabados y detalles. Se disfruta desde la primera vista. 

 

En la segunda terraza del Hotel Los Amantes (con vista al Templo de Santo Domingo) está Vaca Marina, uno de los restaurantes de la familia, que bajo la manga tiene una sorpresa para los que esperan lo tradicional. Y es que no ofrece comida típica de Oaxaca, sino seafood y cortes prime, con los que el chef quiere aportar variedad a la propuesta gastronómica de la ciudad, presentando una carta preparada con productos endémicos de la región, carnes añejadas en Oaxaca, y otros alimentos frescos traídos de la costa de Baja California (tiene opciones vegetarianas). El almirante es el chef Nacho Salgado, experto en comida española y empedernido de los descubrimientos casuales por mero antojo. En la mesa se sirve vasto, sabroso y colorido. 

Guajolote de Oro es la tercera que por obligación se tiene que visitar, y es que está debajo de Vaca Marina. Se trata de un cocktail bar, de volumen más elevado que un speakeasy, que fue inspirado en el Panteón General de Oaxaca y es un homenaje al fuego, la tierra, las hierbas y la magia de las manos de los artesanos oaxaqueños. Entonces sus exhibidores parecen nichos, y ahí la gama de vinos y destilados es amplia. Recomiendo pedir un ‘Guajolote’, una bebida que se sirve en una pieza artesanal diseñada por Guillermo Olguin y lleva una clarificación de ginebra mezclada con leche, yuzu y el elemento estrella: una medida (o dos), de Cebú Rojo

 

AMIGOS Y FAMILIA

 

Lo mucho que enriquece la visita a cada uno de estos espacios, es la comunidad que labora y colabora con los proyectos. Entre ellos visitamos La Máquina, un taller de litografía en el que artistas de todos lados, pero principalmente de la región, trabajan sus obras en armatostes de toneladas que llegaron a México en barco gracias al empuje del artista Francisco Limón, oriundo de Toluca pero asentado en el barrio oaxaqueño. Ahí se plasma la tinta de muchas obras exhibidas en el hotel. En La Máquina también se crearon las etiquetas del mencionado Cebú, otro trabajo artístico de Guillermo. 

También conocimos el trabajo de las grandes estrellas de San Martín Tilcajete. La familia Jacobo & María Ángeles e hijo, Ricardo Ángeles, manos expertas de lo creativo, que gracias a su trabajo artesanal de alebrijes tallados a mano en madera de copal, lograron colocar el marcador del pueblo en el mapa. De eso se dio que sumaran la impartición de talleres para crear alebrijes y la creación de proyectos de cerámica, joyería, y diseño, exponiendo en ferias de arte, galerías y por supuesto cada año llevando tributo a La Guelaguetza. 

El día de la visita al taller compartimos la mesa en Almú, un restaurante de comida casera, oaxaqueña a más no poder, también de la familia Ángeles. Almú es al aire libre y con comida hecha en leña e ingredientes provenientes de la tierra. Recomendadas las cazuelas de vegetales, las tlayudas de champiñón, la triada de moles y el agua de chayote y manzana para acompañar. Este manjar de Tilcajete al que han visitado personas de todo el mundo nació en pandemia y está a unos cuantos kilómetros del taller de Jacobo y María Ángeles.

EL RANCHO Y LOS CONSENTIDOS DE LA FAMILIA

 

Llegando al final del recorrido, viajando a menos de 50 minutos de la ciudad de Oaxaca, al pie de los sistemas montañosos del Nudo Mixteco, la Sierra Juárez y la Sierra Sur, una estructura brutalista con aspecto de casa pero también de bodega se yergue a lo horizontal y alto en medio de una planicie, ese edificio advierte ser la joya de la corona, o la corona misma del grupo.  

Rancho Cebú es el lugar donde se cocina el mezcal, el mezcal de esta historia. En ese lugar habita la Destilería Los Amantes, donde se producen los mezcales de la casa: Mezcal Los Amantes, Cebú y Quebranta Huesos. Se trata de una edificación única en su tipo construida en una superficie de 3500 m2 que fue premiada con el segundo lugar en la categoría Edificación del Premio Obra CEMEX en 2017. El espacio invita a la exploración y despliega actividades para conocer el proceso de elaboración artesanal del mezcal: ofrece catas, degustaciones y maridajes, también tiene una terraza donde ofrecen degustaciones y se puede apreciar el apacible paisaje del Valle de Tlacolula y el sistema de Cuevas Prehispánicas de Yagul, cuna de la civilización mesoamericana. 

Por la tarde, después de conocer frente a frente la estructura, los campos de agave y los procesos que celebran una etiqueta de ‘Mezcal Artesanal’ celebramos el cierre de esta experiencia con una comida presentada por el chef Nacho.

 

Todo alrededor de los Amantes es una invitación a compartir y celebrar, a honrar tradiciones y descubrir nuevas maneras de respirar la cultura, así como el reconocimiento de las manos que trabajan para mantenerla viva. Sus líneas no sólo se centran en la intensidad de los sabores o la belleza de su arquitectura, sino en la interpretación de los mismos y el valor de compartirlos con el mundo, en el buen vivir y, por supuesto, en el gusto por el mezcal reposa su rotundo éxito. 

 

Conoce más de Grupo Amantes en @grupoamantesmx @hotellosamantes @vacamarinaa @guajolotedeoro y @destilerialosamantes

 


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