Studio Scappino
fotografía Isaías Zavala
modelo Genaro @ Bang Management
Cada hombre tiene una personalidad distinta y única. En su forma de vestir demuestra quién es, cuáles son gustos y cómo quiere que el mundo lo reconozca.
A lo largo de la historia, su estilo se ha visto influenciado por las costumbres de las clases altas, como las de la sociedad francesa, que previo a la Revolución Francesa, impuso en los hombres vestimentas complicadísimas, zapatos con tacón, pelucas y maquillaje.
El movimiento de liberación —con la caída de Luis XVI y María Antonieta— fue el heraldo del fin de una era cargada de excesos, que permeaba la forma de vestir de hombres más allá de las fronteras francesas. En Inglaterra comenzó un movimiento inspirado en la simplicidad de la vestimenta de los caballeros del campo. Saville Row, la calle más famosa del distrito Mayfair en la capital inglesa, se convirtió en el bastión desde el que se defendía la idea de crear un nuevo caballero.

En Italia, especialmente en el sur, los hábiles sastres también comenzaron a crear prendas para el armario de un hombre elegante que buscaba piezas que le permitieran realizar sus actividades sin ninguna restricción.
Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, y después de la austeridad de materiales para la manufactura de ropa, surgieron firmas que buscaban revivir la tradición perdida debido a la guerra. Una de ellas fue Scappino.
Hacia el final de la década de los 20, Domenico Scappino fundó en Turín, Italia, una firma especializada en la confección de corbatas —ellos fueron los creadores del nudo Scappino, también conocido como Windsor—, pañuelos, bufandas y otros accesorios.


Poco a poco se fueron diversificando sus productos, pero todos bajo la misma batuta: vestir caballeros. Scappino, incluso, se convirtió en la marca oficial de la Casa Real Italiana —Emanuele Filiberto de Savoia, príncipe de Piamonte y Venecia, es su embajador global en la actualidad—.
Muchas cosas han cambiado a lo largo de la historia de la moda, entre ellas la idea de que los hombres tienen que recurrir a un sastre para que este cree cada una de sus prendas. Y esto es precisamente lo que Scappino quiere recuperar: la tradición del servicio be spoke, que busca encontrar en cada hombre su personalidad y crear para él prendas únicas.
Así es como nace Studio Scappino, un servicio de camisería hecho a la medida que quiere recuperar, entre muchas otras cosas, la experiencia de elegir cada uno de los elementos de una prenda y que ésta sea hecha solo para ti.
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